Samuel, sustantivo que significa: enviado de Dios, no desmintió su designio con Samuel Hahnemann

        El gran Samuel Hahnemann, ya profundamente desorientado en sus convicciones sobre la medicina que estudiara, aprovechó una oportunidad que se le presentara y que aumentó su deseo de investigar en busca de una verdad que estaba seguro que existía. Enfermó uno de sus hijos. Una lucha íntima se estableció entre el padre que imploraba el restablecimiento del hijo querido, y el médico que rehusaba la práctica de un arte por él reputado de falso. Pero el medico se vio subyugado por el sentimiento paterno. Una inspiración sugirió el medicamento y el hijo se restableció. 

        Mirando lo sucedido, Hahnemann formuló la siguiente interrogación:¿Por qué y cómo se habrá realizado esta cura? He aquí lo que necesito saber, dijo Hahnemann. 

        Abandonando la profesión médica, dedicóse principalmente al estudio de la química, a la traducción de libros y a las ocupaciones literarias, sin entre tanto abandonar el estudio de la medicina. No hacía clínica, pero seguía estudiando medicina, buscando algo que él no sabía lo que fuera, pero que preveía existiese: UNA LEY RACIONAL DE CURACIÓN. 

        Hahnemann ya entendía que la primera condición para usar con éxito las sustancias medicinales, era conocer sus efectos sobre el organismo humano. Y que ese organismo fuera el de un individuo sano, porque toda experiencia llevada a efecto en un organismo enfermo sería modificada por mil y una influencias perturbadoras inapreciables. Versado en las ciencias naturales, inició sus nuevos estudios con celo, constancia y perseverancia. 

        Comenzó desechando el principio terapéutico "Ab usu in morbis", contrario a su raciocinio, repelido por su razón. Así para él desaparecieron las denominaciones vagas y falsas, clasificadas en una materia médica d entonces, como medicamentos purgativos, diuréticos, antiespasmódicos, astringentes, sedativos, diaforéticos, emenagogos, estimulantes, afrodisíacos, expectorantes o incisivos, emolientes, analépticos, tónicos, contraestimulantes, temperantes, alternantes, revuslsivos, sialagogos, antitérmicos, etc., que no expresan otra cosa mas que una errónea idea de una perturbación orgánica, síntoma de una causa mórbida. Si el enfermo no orinaba, se le administraba un diurético; si no hacía sus exoneraciones intestinales, un purgativo, como todavía en la actualidad se usa; si se presentaba elevación térmica, un antitérmico le era aplicado. 

        Aún hoy, infelizmente, así procede la alopatía, suprimiendo un síntoma que nada más es una reacción orgánica, mientras el enfermo queda abandonado a sus enflaquecidas resistencias; era esta la medicina de entonces, que, con pequeña modificación actualmente, todavía es la misma en la Escuela Clásica. 

        Antes de Hahnemann, nadie procuró conocer de dónde provenían esas agitaciones violentas del organismo, bajo la acción del agente terapéutico; de donde provenían esas crisis artificiales que muchas veces colocaban al enfermo en peligro de vida. Se asistía como simple espectador, a la terrible lucha que se establecía entre el medicamento y el organismo. Como toda absorción de sustancias medicinales originaba fenómenos extremadamente variados y distintos, SE TOMABA EL EFECTO POR LA CAUSA y los síntomas que más se marcaban servían para designar cada sustancia. 

        Hahnemann comprendiendo que el medicamento gozaba de una función más dinámica que estática, procuró aprender la razón de este hecho. 

        Nada logró ser un obstáculo a sus meditaciones. Ni aún mismo la miseria, con su horrible cortejo, lo detuvo en la marcha en busca de la VERDAD EN LA MEDICINA. 

        Abandonando las posiciones que ocupaba en la sociedad, como clínico, fue despreciado por los amigos, pero prefirió la miseria y el desprecio de todos, ejercer un arte que su conciencia repelía por ser errada y nociva a la Humanidad. 

        Sordo a todas las recriminaciones, a las necesidades materiales, prosiguió Hahnemann invariablemente en el camino que recorría en busca de la verdad, aunque en ocasiones su corazón de padre amoroso fuera horriblemente tocado por las lamentaciones de un hijo que pedía alimento y a quien, muchas veces, ni un pedazo de pan podía darle. Prefería la miseria y la mediocridad presentes a la brillante y lucrativa situación de entonces; pero no traicionaba su conciencia que le dictaba seguir otro camino. Ninguna cosa lo hizo desistir. 

        Abandonando el ejercicio de la clínica pasó Hahnemann a buscar los medios de subsistencia en la traducción de obras cuya recompensa, mal retribuida por los editores, apenas alcanzaba para no morirse de hambre. Cuando estudiante en la Universidad, ya se sostenía por medio de traducciones. Allí, de cada dos noches dormía apenas una. Pero en la época de sus nuevos sufrimientos, las responsabilidades del hogar lo hacían trabajar día y noche. Procuró para esto, vencer el sueño con el uso del tabaco, con el fin de trabajar noches enteras. Fumaba pipa por ser más económica. 

        Pobrísimo, viviendo con su mujer y sus hijos en un cuarto, usaba un rincón separado del resto del aposento por una cortina. Este era su gabinete de estudio y de trabajo, en donde se sentía feliz con su conciencia y su carácter. He aquí el estado de miseria en que se encontró un hombre que, por una conciente convicción, todo despreciara por el bien de la tranquilidad de su espíritu. 

        Fue allí en esa reducida y pobrísima pieza de Stotteritz, suburbio al sudeste de Leipzig, que el primer rayo de luz de una ley racional de curación hirió la retina del genio de Leipzig. 

 

Cómo surgió la Homeopatía

        Entre las varis obras traducidas por Hahnemann del inglés al alemán, encuéntrase, en 1790, como ya referimos, la MATERIA MEDICA de William Cullen, gran médico escocés. Hahnemann no se limitaba a la traducción, sino que adicionaba siempre la obra traducida con críticas y anotaciones. Una cierta exposición del libro le despertó el deseo de experimentar en sí mismo los efectos de la CHINA, haciendo surgir por tanto, un nuevo método de experimentación, que no había sido probado por nadie más con ese mismo fin: LA EXPERIMENTACIÓN EN EL HOMBRE SANO. Hahnemann fue llevado a esto porque no podía aceptar las ideas de Cullen sobre la acción de la China o quinquina, por sus explicaciones variadas y contradictorias. Admitía Cullen que la quinquina, siendo amarga, criaba en el estómago del enfermo una sustancia contraria a la calentura. 

        En el segundo volumen de esta traducción escribió Hahnemann una nota con el resultado de su experimento: "Tomé, para experimentar, dos veces por día, cuatro dracmas (un dracma es equivalente a 3 gramos y 24 centigramos) de pura China (Quinquina).Mis pies, extremidades de los dedos etc., tornáronse primeramente fríos; me sentí somnoliento y lánguido, mientras mi corazón palpitaba; temblaba sin que estuviésemos en la época de frío; postración en todo el cuerpo, en todos mis miembros; pulsaciones en la cabeza, enrojecimiento de mis mejillas; sed; y finalmente todos esos síntomas característicos de la fiebre intermitente, aparecieron unos después de otros, aunque sin el peculiar y riguroso frío. Estos paroxismos presentaban la duración de 3 a 4 horas en cada vez, y REAPARECÍAN SI YO TOMABA LA DOSIS DE LA MISMA MANERA. Dejé de tomar la China y la salud volvió." (1) 


1.- NOTA DEL DR. GALHARDO: He oído en referencias y aún leído en libros, que Hahnemann hiciera este experimento con la Quinina, esto es, con el alcaloide de la Quinquina. Esto no es verdad. El experimento de Hahnemann fue hecho en 1790. La Quinina fue descubierta y aislada por Pelletier y Carenton en 1820, treinta años después del experimento de Hahnemann. Ante la cronología no hay confusión posible.  

       

        En esta nota, en el segundo volumen de "Materia Médica" de Cullen, se encuentra pues, la primera orientación a seguir en el experimento de los medicamentos y es presentada una ley terapéutica. 

        El descubrimiento de esta orientación condujo al genial Hahnemann del experimento al análisis y de éste a la síntesis. "He aquí, dijo Hahnemann, de que manera me introduje por esta nueva vía: tú debes, pensé, observar la manera de actuar de los medicamentos en el organismo del hombre cuando el se encuentra en la placidez de la salud. Los cambios que los medicamentos determinan no serán vanos, y deben seguramente, significar alguna cosa. Si no fuere así, ¿porqué razón se producían? Tal vez sea este el único lenguaje por medio del cual puedan expresar al observador, el fin de su existencia". Procuró en vanos los sistemas hasta entonces inventados para descubrir la virtud febrífuga de la China. Ningún rayo de luz vino a esclarecerle. Pero con el experimento de la China, se hizo una luz sobre las tinieblas de aquella virtud. Formuló entonces para sí, la pregunta: "LA CHINA NO DEBRÁ LA ACCIÓN ANTIFEBRÍFUGA QUE MANIFIESTA A QUE PRODUCE UNA AFECCIÓN SEMEJANTE? Con el firme deseo de esclarecer este concepto, llevó ante el conocimiento de sus amigos lo que había observado con la China. 

        La Quinquina que destruye la fiebre, provoca en el individuo sano las apariencias de la fiebre. Sometióse Hahnemann a penosos experimentos de violentos venenos. Varios amigos le ayudaron en esos experimentos, llegó así a reconocer que cada medicamento presentaba síntomas con variadas y diferentes gradaciones, caracterizando las sustancias experimentadas. Después de la China, estudió sucesivamente el azufre. El mercurio, la belladona, la digital, la ipecacuana, etc., y cada nuevo experimento era una confirmación del razonamiento en el primero. Experimentó todavía la plata, el oro, el licopodio, el cloruro de sodio, etc. estudió varios productos minerales, naturales, vegetales, animales y de todos concluyó siempre la infalibilidad de la ley terapéutica que presintiera y que en breve formularía, como formuló. 

        Comparó Hahnemann los resultados de los experimentos que hizo en cada sustancia con las curas que la misma realizaba. De esta comparación, formularía las siguientes conclusiones:

    1.-Que el azufre produce una erupción cutánea semejante a la que él tiene propiedad para curar;

    2.-Que el mercurio en su poderosa acción sobre el organismo, desarrolla síntomas análogos a los que él ordinariamente hace desaparecer;

    3.-Que la belladona produce erupción en placas de un rojo oscuro, acompañadas de los síntomas que le son característicos;

    4.-Que los mismos efectos eran producidos en todos los experimentos del mismo medicamento.

        Verificándose siempre esta última conclusión, Hahnemann no vaciló en proclamarla, en toda su generalidad. Como LEY DE MEDICINA QUE ACABA DE DESCUBRIR.

        Prosiguió el sabio sus experimentos. Dentro de poco, un nuevo raciocinio hace surgir un grande factor de progreso en la medicina, con el tratamiento preservativo de las enfermedades epidémicas o, con mayor propiedad, la profilaxis. 

        Acreditaba Hahnemann que la vacuna preservaba de la viruela porque provocaba en el organismo una acción análoga y, por eso, excluía toda influencia de la misma naturaleza, pero de esto no se debe concluir que fuera Hahnemann partidario de la vacuna. No es eso lo que pretendemos decir. Aquí afirmamos la ANALOGÍA que él encontró en el hecho y la profilaxis que ésta analogía produce. 

        Razonando de la misma manera, recurrió a los medicamentos cuya ANALOGÍA DE ACCIÓN, con relación a otras enfermedades fuera patente. Encontró en PULSATILLA un ANÁLOGO del SARAMPIÓN; en el COBRE y en el HELLEBORO, dos ANÁLOGOS del CÓLERA MORBUS; en la BELLADONA, un ANÁLOGO de la ESCARLATINA. Comprobó además que la revista de Hufeland estaba repleta de testimonios de médicos confirmando ser la BELLADONA, preservativo y curativo de la ESCARLATINA. 

        Todo esto le sirvió para corroborar su razonamiento: el cólera cundía en Alemania, respetando sin embargo, a los OBREROS QUE TRABAJABAN CON EL COBRE. La pulsatilla, la belladona, el cobre y el helleboro serían, según su inducción, respectivamente, PRESERVATIVOS DEL SARAMPIÓN, DE LA ESCARLATINA Y DEL CÓLERA. 

        Estos hechos observados por el sabio de Meissen, tenían una gran significación: era el punto de partida de otra ley derivada de su principio SIMILIA SIMILIBUS, principio que solamente mas tarde él enunció. Estas inducciones surgieron en 1791 ocasión en que la Academia de Ciencias de Mayence y la Sociedad Económica de Leipzig, habían incluido a Hahnemann como uno de sus miembros. 

        Influyeron ciertamente para esta distinción, las traducciones y trabajos originales publicados en las proximidades de este homenaje:

    1. "Consejo al sexo femenino en general" de Grigg. Leipzig, 1791. Leipzig, Weygand, 287 páginas. Traducción del inglés al alemán en 1798.

    2. "Tratado de Química Médica y Farmacéutica", de Monro. Traducción del Inglés al alemán en 1798. Leipzig. Beer, dos volúmenes respectivamente con 480 y 472 páginas, con anotaciones. Reeditada en 1794.

    3. "Ensayo Analítico sobre el aire puro" de De la Metherie. Traducción del francés al alemán, publicada en 1791. Leipzig, Crusius, dos volúmenes, respectivamente con 450 y 598 páginas.

    4. "Observaciones Químicas sobre el azúcar", de Rigby. Traducción del inglés al alemán, publicada en 1791. Dresde. C.C. Richter, 82 páginas, con anotaciones.

    5. "Insolubilidad de algunos metales y sus óxidos en amonia caustica". Trabajo original publicado en 1791 en los "Anales de la Química" de Crell. II, St., 8, páginas 117-123.

        Su capacidad de trabajo era extraordinaria e insuperable si inteligencia. Un grupo de médicos se presentó en oposición a Hahnemann, poniendo en duda que la Quinquina provocara fiebre en el hombre y en los animales, a pesar de no haber sido esto exactamente lo que afirmara el sabio. 

        El Dr. Lewin, profesor de farmacia en Berlín admitió, entre tanto, lo efectos secundarios de la Quinquina en su tratado sobre el "EFECTO ACCESORIO DE LOS REMEDIOS" secundando así la opinión de Hahnemann en relación a la Quinquina. Pero el profesor Bakodys, de Budapest, pretendió ver en Hahnemann solamente el despertar, bajo la acción de la Quinquina, de una fiebre intermitente adquirida cuando nuestro maestro se encontraba en Transilvania. Y en 1898, el Prof. Behring, de Marburg, externó una opinión impropia de un hombre inteligente y culto. Dijo el Prof. Behring que no existiendo el termómetro en el tiempo de Hahnemann, éste tomo algunos síntomas objetivos por los síntomas de la fiebre intermitente. 

        Las opiniones contradictorias, en oposición a su raciocinio, llevaron a Hahnemann a tener la mayor prudencia y circunspección, estudiando cada vez más las sustancias medicamentosas para la verificación de las conclusiones ya referidas. Sin el menor temor de alterar su salud sometióse a nuevos y rigurosos experimentos con varios medicamentos, observando con el mayor cuidado sus variables efectos y, después de haber reunido indiscutibles y documentadas pruebas, publicó con su autoridad, el principio de la LEY DE LA SEMEJANZA: "LAS SUSTANCIAS QUE PRODUCEN CIERTO GÉNERO DE FIEBRE, HACEN DESAPARECER EL TIPO DE FIEBRE INTERMITENTE". 

        Fue este el punto de partida de la ley de la semejanza. 

        Habiéndose retirado Hahnemann en 1789 a su pobrísimo gabinete de trabajo en Stotteritz, si así podemos llamar a una de las esquinas de su reducida pieza, de allí salió, tres años después, ya bien orientado para presentar a sus contemporáneos, las bases de una nueva MEDICINA, la que tiene una fisiología, una patología, una materia médica, una terapéutica, una profilaxis y una filosofía propias. 

        Cuatro años de trabajo intenso, cuatro años que le proporcionaron una gloria eterna trayendo un perpetuo beneficio a la Humanidad. 

        A partir de 1790, con la traducción de la "Materia Médica" de Cullen, Hahnemann comienza a percibir que sus descubrimientos, sobre los medios de investigar y conocer las propiedades de las sustancias medicamentosas, lo conducirían a la VERDAD EN MEDICINA, por medio de una ley terapéutica, apenas sospechada, en una remota antigüedad, por Hipócrates, Parecelso y Stahl.

 

    Su infatigable actividad siguió produciendo: 

    1. "Contribución al arte de analizar el vino", trabajo original, publicado en 1792, en los "Archivos de la Policía Médica". Leipzig, volumen III.

    2. "Preparación de la sal de Gauber" Trabajo original, publicado en 1792, en los "Anales de la Química" de Crell, I, St.I, páginas 22-23.

    3. "El amigo de la Salud" trabajo original constituido en dos partes. La primera parte, que contiene 100 páginas fue publicada en 1792, y la segunda, con 6 páginas fue publicada en 1795. La primera editada en Frankfurt por Fleisher y la segunda en Leipzig por Crusius.

        En esta obra "El Amigo de la Salud", Hahnemann se revela notable higienista dietético. En las dos últimas páginas de la obra se encuentra una gran multiplicidad de recomendaciones que actualmente todavía son muy útiles a la Humanidad, constituyendo una "obra prima" y oportuna. 

        Se ocupa de la higiene de las ciudades, de las calles, de las habitaciones individuales. Solicita que las murallas de la ciudad sean arrasadas, los fosos desecados, los viejos cuarteles destruidos. Exige calles anchas, bien ventiladas, casas claras; que las prisiones sean conservadas limpias y desinfectadas. Los prisioneros debiendo estar aislados; impedir la aglomeración de individuos en apartamentos muy reducidos. 

        Todo esto con el fin de evitar las epidemias y contribuir para la felicidad de sus semejantes, de lo que mucho se preocupaba Hahnemann. Condena el celibato de personas sanas, aconseja los ejercicios al aire libre, el aseo del cuerpo, etc. la salud, según Hahnemann, no puede ser obtenida sin sobriedad y exige que cada uno se estudie a sí mismo, respetando su salud etc. es, después de todo, una obra grandiosa la "Higiene de Hahnemann". Sus consejos higiénicos son, actualmente, enseñados como principios modernos.

 

  Hahnemann y el fallecimiento de Leopoldo II de Austria

        El fallecimiento del emperador Leopoldo II de Austria ofreció una oportunidad para que Hahnemann atacara abiertamente a la medicina de la época, cosa que hasta entonces no había hecho. 

        El monarca desaparecido gozaba de una universal simpatía, muy querido por su pueblo. Su muerte fue considerada una verdadera catástrofe. Para darnos cuenta de su valor, es suficiente recordar que en medio de una Europa convulsionada Leopoldo II mantuvo a Austria en paz. 

        El médico del emperador, el Dr. Lagusius, así como sus asistentes los Drs. Stoerk y Scheibers quedaron en dar publicidad a un detallado informe sobre la enfermedad del monarca, por haber sido acusados de negligencia. 

        Hahnemann por medio del periódico "Anzeiger der Deutschen" de 31 de marzo de 1792, hoja publicada en Gotha, por Becker, uno de sus amigos, atacó violentamente al Dr. Lagusius censurándolo por haber practicado en 24 horas, cuatro sangrías en un organismo ya muy debilitado. Después de estas intervenciones sobrevinieron los terribles vómitos. Los médicos desorientados dejan morir al enfermo, aunque uno de ellos había declarado que el emperador se encontraba fuera de peligro. El "Anzeiger der Deutschen" se tornó un campo de batalla. El Dr. Lagusius violentamente atacado por Hahnemann y sin medios de defensa, declaró que daría publicidad a un minucioso informe sobre los hechos ocurridos con motivo de la muerte del Emperador. Hahnemann creyó en su palabra. Pero tal informe jamás fue publicado. Hahnemann ataca la sangría, los purgativos, los vomitivos, los emplastos y sedantes. Condena la mezcla de medicamentos y los medios antiflogísticos. 

        Levanta, por fin, un violento ataque contra los métodos usados y sus partidarios, comprobando sus concepciones con los constantes experimentos a que se sometía. 

 

Experimentos de Hahnemann y la cura de Klockenbring

        Hahnemann experimentó en si mismo 61 sustancias y verificó que los experimentos, al contrario d elo que creía, tornaban al organismo más APTO PARA REPELER TODAS LAS CAUSAS MÓRBIDAS NATURALES O ARTIFICIALES. La salud se manifestaba más sólida en él y su cuerpo estaba más robusto. 

        Concebida su medicina, sobre la base de la semejanza de los síntomas entre el enfermo y el medicamento, esperaba Hahnemann la oportunidad de comprobarla en casos públicos. 

        Mucho antes de que lo esperaba tuvo la oportunidad de verificar en el enfermo el resultado de los medicamentos experimentados en el individuo sano, como vamos a relatar. 

        Fue todavía 1792 que Hahnemann, influenciado por el Duque Ernesto de Saxe-Gotha, que mucho se interesaba por sus trabajos, cambió su residencia de Stotteritz para Gotha. 

        El Duque de Saxe-Gotha se preocupaba mucho por los trabajos científicos de Hahnemann, pero no le ofreció ningún recurso económico, a pesar de ser muy humanitario. Tuvo así Hahnemann que enfrentarse en Gotha con una verdadera miseria en compañía de sus esposa y sus hijos. LA miseria alcanzó un grado tan elevado que el sabio tuvo que usar suecos por no poder adquirir otra clase de calzado. 

        El Duque Ernesto de Saxe-Gotha conocía la situación material de Hahnemann y, aunque fuera muy liberar, temía herir el amor propio del Maestro. Puso el Duque a la disposición de Hahnemann y de su familia, una parte de su castillo de caza en Georgenthal, para servir de hospital destinado al tratamiento de enfermos mentales. 

        El castillo estaba situado al pie de las montañas de Turingia a 9 millas de la capital de Gotha. Allí con la ayuda ofrecida por el Duque, estableció Hahnemann una casa de salud para enfermos mentales. 

        El escritor Klockenbring, hombre muy erudito gozaba de gran influencia y enorme reputación. Hacía ya algunos años que estaba enfermo pero seguía abusando de las bebidas alcohólicas y de la copiosa alimentación. Sintió agravarse su mal en 1792, a causa de los ataques de un panfleto satírico, escrito por su adversario Kotzebue. Se apasionó en tan elevado grado que cayó en profunda y violenta manía. 

        La esposa de este notable hombre, oyendo referencias de la capacidad de Hahnemann, decidió confiar al sabio el tratamiento de su esposo, después del fracaso de otros tratamientos. Fue tratado durante seis meses sin resultado alguno, por el Dr. Wichmann, uno de los más notables alienistas de esa época. Klockenbring fue, por tanto, el primer cliente que recibió en Georgenthal. 

        Se trataba de un caso de aguda y violenta manía, exigiendo vigorosos y severos guardias para dominarlo. 

        Era costumbre en esta época, tratar a los locos con gran severidad, encarcelados, azotados y colocados en sucias mazmorras, sufrían la enfermedad y las consecuencias del tratamiento. Hahnemann sin embargo, reprobaba la orientación seguida y aconsejada por el célebre alienista Pinel, así como igualmente repelía su terapéutica. 

        Fue en el mismo año de 1792 que el Dr. Pinel estuvo tratando a este loco en el HOSPITAL DE BICETRE, en París, sin obtener resultado alguno. Hahnemann acogió a su distinguido enfermo con cuidado y gentileza. Durante dos semanas Hahnemann estuvo observando continuamente a su paciente, sin prescribirle medicamento alguno, procurando captar su confianza. Después de estudiarlo largamente, hizo entonces la prescripción que lo restableció. 

        En 1793 Klockenbring regresaba a Hanover, completamente restablecido. 

        Inútilmente Hahnemann procuró atraer a otros locos a Georgenthal. Los gastos del viaje y el tratamiento desalentaban a los familiares de los enfermos porque no creían que los locos se pudieran restablecer. Otros dementes, no obstante, fueron entregados a Hahnemann y curados por él, exceptuando al escritor Wezel, considerado incurable por nuestro Maestro. 

        A pesar de ser sus investigaciones en un dominio todavía poco explorado, Hahnemann no despreció su clientela inmediata ni las consultas que le hacían por carta. Las cartas que recibía de sus enfermos, en gran parte conservadas, convenientemente anotadas con escrupulosa minuciosidad, forman una preciosa colección. En las anotaciones se encuentran, además de la orientación relativa a la prescripción, consejos higiénicos y dietéticos y, algunas veces, recomendaciones morales. 

        No habiendo Hahnemann conseguido atraer nuevos enfermos al castillo de Georgenthal decidió renunciar a la hospitalidad del Duque de Saxe-Gotha en mayo de 1793, poco después del restablecimiento de Klockenbring.

 

Hahnemann en Molschleben y la costra láctea

        Por medio de cartas que escribió a un enfermo, podemos determinar correctamente los sucesivos cambios de residencia de Hahnemann. Saliendo de Georgenthal fue Hahnemann, con su familia, a instalarse en Molschleben, pueblo situado a algunos kilómetros de Gotha. Instalóse con los suyos en la "Villa Karstadt", grupo de casas modernas construidas por la Sra. Karstadt de Gotha. Aparece en Molschleben una epidemia de costra láctea. 

        Hahnemann tomó las medidas profilácticas para evitar el contagio de sus hijos. Pero un niño de la Villa Karstadt desobedeció las medidas profilácticas de Hahnemann y trajo el contagio a sus hijos. Hahnemann tuvo entonces la idea de preparar un medicamento con flor de azufre y polvo de concha de ostra. Este medicamento, al cual posteriormente Hahnemann nombro Hepar Sulphuris Calcareum, determinó una rápida cura. 

        Sus estudios y sus preocupaciones literarias no encontraban tropiezo. Producía siempre, como hemos demostrado y todavía demostraremos:

    1. "Léxico farmacéutico" trabajo original publicado en cuatro volúmenes en Leipzig, Crusius. El primer volumen comprendía de las letras A a E y contenía 280 páginas, fue publicado en 1793; el segundo, letras de F a K, contenía 244 páginas, fue publicado en 1795; el tercero, letras L a P, contenía 259 páginas, fue publicado en 1798; el cuarto, finalmente letras Q a Z, contenía 498 páginas, fue publicado en 1799.

    2. "Algo acerca de las reacciones del vino" Trabajo original publicado en 1793, en el "Anunciador del Diario de Literatura General", número 79, página 630.

    3. "Preparación del amarillo de Cassel". Trabajo original, publicado en 1793, Erfrut.

        Era asombrosa la capacidad de trabajo de Hahnemann. Siendo la única manera de lograrlo, trabajaba de día y de noche. 

        Fue en Molschleben donde nació su hijo Ernesto, el 27 de Febrero de 1794, muriendo accidentalmente en ese mismo año. 

        En el registro parroquial se hace constar que el mismo padre fue padrino del hijo. 

        Un párroco, amigo de la familia, relató que Hahnemann, en el momento del nacimiento de sus hijos, muchas veces se presentaba en la pila bautismal vistiendo bata y calzando pantuflas. Esto se puede interpretar de dos maneras: falta de recursos que le permitieran adquirir otra clase de calzado o ardor religioso. Opinamos por la segunda circunstancia, porque Hahnemann, en toda su obra, ofrece siempre pruebas de un espíritu eminentemente religioso.

        En 1794 publicó Hahnemann en los "Anales de la Química" de Crell, I, St. 12, páginas 104-112: "Una nueva reacción del vino y el nuevo líquido comprobador"

 

Hahnemann en Pyrmont y Braunschweig

        Todavía en 1794, Hahnemann abandonó Molschleben, instalándose en Pyrmont, en horribles condiciones de privaciones y necesidades. Fue en este viaje que un grave accidente del vehículo pone en peligro a toda la familia de Hahnemann. En este accidente murió su hijo Ernesto, como anteriormente referimos. La Sra. Hahnemann y sus hijos sufrieron tanto que tuvieron que permanecer algunos días en Goettingen, imposibilitados de proseguir el viaje. Finalmente se instala en Pyrmont en donde existe una carta de Hahnemann con fecha 10 de enero de 1795.

    Pyrmont era la capital de Waldeck-Pyrmont, ciudad de baños termales muy frecuentada, residencia habitual del príncipe, escondida en medio de la floresta. Era encantadora. Esperaba Hahnemann adquirir en Pyrmont una situación de confort que no había podido conquistar en otros lugares. Pero el costo de la vida era muy elevado en esa ciudad por tratarse de una ciudad de recreo y de lujo. No pudo, por esta razón, permanecer en Pyrmont, y en el mismo año de 1795 se transladó a Braunschweig, donde adquirió una casa con huerto, pareciendo así pretender fijar residencia definitiva en ese lugar. 

        En 1795 publicó Hahnemann un trabajo original: "COSTRA LÁCTEA" en la "Biblioteca médica" volumen III, páginas 701-705. Este trabajo fue traducido al inglés y publicado en el "British Journal of Homeopathy" 

        Publicó todavía en 1795 "Mixtura filosófica" artículo en el que se ocupó de la satisfacción de los sentidos. 

        La visita hecha por Hahnemann a la residencia de una de sus primas, originó el escrito "Dormitorio de Niño", publicado en 1795. Son páginas de excelente higiene propias para corregir los defectos y el desprecio de esta ciencia encontrados en la residencia de su parienta. 

        Otro importante escrito de 1795 es, "La elección de un médico", contestando a la carta de cierto príncipe. En él, Hahnemann expone las características que un buen médico debe satisfacer: "Escoged de preferencia un médico que jamás se muestre grosero, que nunca se irrite, a no ser frente a una injusticia; que no desprecie a nadie excepto a los aduladores; que tenga pocos amigos, pero que tenga por amigos a hombres de corazón; que deje a los que sufren la libertad de quejarse; que jamás emita una opinión sin reflexión previa; que prescriba pocos medicamentos, la mayoría de las veces un remedio único y en sustancias simples: que viva modestamente retirado, alejado del ruido, de la multitud; que no disimule el mérito de sus colegas y no haga autoelogios; por fin, un amigo del orden, de la tranquilidad, un hombre de amor y de caridad." "Antes de que escogais un médico, observad cómo se porta con los enfermos pobres y si, en su gabinete, cuando está solo se ocupa de trabajos serios. 

        Las condiciones establecidas por Hahnemann para la elección de un médico, sirven igualmente par los médicos que quieran hacerse dignos del Maestro. Ellas encierran una profunda psicología y definen al carácter del buen médico. 

        En ese mismo año de 1795, la esposa de Hahnemann dio a luz a dos niñas gemelas. Una de ellas no sobrevivió . La otra fue bautizada con el nombre de Federica, como anteriormente ya referimos. 

        El nacimiento de un hijo constituía para Hahnemann un motivo de gloria, como el mismo expresó en una carta dirigida al Dr. Johan Ernest Stapf, su primer discípulo y gran amigo, escrita en Leipzig, con fecha de 17 de diciembre 1816, contestando a una carta de participación de nacimiento de una hija de este su querido discípulo y amigo: "Por mi parte siempre he considerado como uno de los hechos más importantes de mi vida los partos de mi esposa y el aumento de mi familia. Un ser que yo contribuí para formar en un esfuerzo común con aquella que está tan estrechamente ligada a mí, un nuevo hombre nacido de nuestra sangre viene al mundo a aumentar las alegrías y los sufrimientos de su padre y de su madre debiendo dirigirle en la vida y prepararle para una existencia superior en la eternidad...........

        "Repito, el nacimiento de mis hijos siempre ha influido profundamente sobre mi vida interior y yo considero cada miembro de mi familia como una prueba de que el gran príncipe del bien, padre de los espíritus, me impuso para purificar mi conciencia", etc. 

        El estudio y la convivencia en el seno de la familia le ofrecieron siempre el mayor placer.

    Infatigable en el trabajo, nuevas obras son publicadas:

    1. "Descripción de Klockenbring durante su locura" Trabajo original, publicado por Hahnemann, en febrero de 1796, en la "Revista Mensual Alemana".

    2. "Manuel de las madres sobre la educación de los hijos" de J.J. Rosseau, traducción del francés al alemán, publicada en 1796, Leipzig. Fleischer.

    3. "Ensayo sobre el nuevo principio para descubrir las virtudes curativas de las sustancias medicinales, seguido de algunos comentarios sobre los principios admitidos hasta nuestros días" Trabajo original, publicado en 1796, en la "Revista Médica de Hufeland". Este estudio representa su primera publicación sobre la nueva doctrina médica.

Puericultura de Hahnemann

        El "Manuel de las Madres sobre la educación de los hijos", tuvo su origen en un decreto de la Convención Nacional de 24 de noviembre de 1793. En la fecha de Pluviose,* año II, ( * NOTA DEL AUTOR.- Pluviose representaba el quinto mes del calendario republicano, esto es, de 20 de enero a 18 de febrero, MES DE LAS LLUVIAS ) Un decreto de esta asamblea ordenó la publicación, por cuenta del Estado, de una pequeña obra de vulgarización destinada a las madres y a los campesinos que no pudieran leer las obras de Rosseau sobre la educación. 

        Hahnemann tradujo esta obra del francés al alemán, acrecentándole observaciones de su experiencia y de su práctica, dándole cuño y carácter de una obra original. Discurrió minuciosamente sobre la educación de la primera infancia, condenando el hábito de mecer al niño, fajarlo y cogerlo al primer grito. Declara Hahnemann que el niño debe obedecer y no ordenar, como es común habituarlo. No es necesario forzarle a hablar y a caminar, esto lo fatigará sin apresurar sus progresos . No se debe repetir las palabras mal pronunciadas y pueriles que él dice. Debe tenerse al niño con los pies ya la cabeza desnudos. 

        La educación moral recibió de Hahnemann gran desarrollo, dedicando especial atención a la educación de los hijos. 

        La traducción, como hemos dicho por los aumentos y anotaciones que recibió, se tornó en una obra original.

 

Tesis original sobre la Doctrina Hahnemanniana

        Después de 6 años de continuo estudio sobre los medicamentos según la orientación que ideo cuando en 1790 tradujo la "Materia Médica" de Cullen, como ya referimos, Hahnemann publicó el "Ensayo sobre un nuevo principio, etc.", fundamental trabajo de la medicina de la cual es creador. 

 

        Este trabajo encierra el origen de la Doctrina Hahnemanniana. En él, el sabio hace resaltar la necesidad de conocer las propiedades y virtudes de las sustancias medicinales por medio del experimento en el hombre. Demuestra, con abundancia de consideraciones y pruebas, el valioso servicio que la Química presta a la medicina. Revela que, aunque no existan específicos para enfermedades particulares, según la mayor o menor extensión que les señala la patología, está convencido de haber tantos específicos para cuantas enfermedades existen, esto es, específicos contra enfermedades simples y específicos contra las variedades de enfermedades de otros estados anormales del organismo. Esta idea de especificidad, originaria de los primeros escritos de Hahnemann sobre su doctrina, ya traía la noción de individualidad tal como aquí la consideramos. Desapareció, en trabajos posteriores de Hahnemann, la especificidad de la enfermedad, surgiendo la especificidad del enfermo o la individualidad del medicamento y del enfermo, donde la especificidad del medicamento encuadra varios individuos con enfermedades distintas, representando, no obstante, un mismo tipo de enfermo. 

        Hahnemann solo admitía los paliativos en los casos agudos, reconociéndolos como muy peligrosos en los casos crónicos. Percibió el doble efecto del medicamento: primeramente directo y, en seguida, un efecto opuesto al primero, esto es, indirecto. Primario y secundario como los denominó. Refirióse a las 3 maneras diferentes que la medicina ha utilizado para adaptar medios curativos a los males del cuerpo humano. El primer medio o método, es el más elevado, dice el fundador de la Doctrina Hahnemanniana, consiste en destruir o retirar las causas fundamentales de las enfermedades. El segundo consiste en procurar suprimir los síntomas existentes por medio de medicamentos que producen el efecto contrario. Y el tercero, finalmente empleado en las molestias crónicas y en aquellas que toman este carácter, medio de ninguna manera destinado a ocultar los síntomas, al contrario, curar radicalmente, consiste en el empleo de los ESPECÍFICOS. Los esfuerzos en este sentido son, ciertamente, los más dignos de elogio. Conviene, sin embargo, no olvidar que ESPECÍFICO es aquí empleado en el sentido de INDIVIDUALIZAR el remedio con el enfermo, y no con la enfermedad, como es habitual en la alopatía. Hahnemann, después de estudiar estos tres métodos, demuestra que el único medio seguro: "Es experimentar con el organismo humano los medicamentos cuyo poder medicinal desea conocer." 

        "Para descubrir las verdaderas propiedades medicinales de una sustancia en las afecciones crónicas, se debe fijar la atención sobre la enfermedad artificial particular que ella ordinariamente provoca en el organismo, con el fin de adaptarla a un estado patológico muy análogo, aquel que se intenta combatir." 

        "Para curar radicalmente ciertas afecciones crónicas, se deben procurar medicamentos que ordinariamente provoquen, en el organismo humano, una enfermedad análoga y lo más análogo posible."

        Hahnemann, en estas consideraciones, ya deja prever la ley de los semejantes. Este trabajo de Hahnemann, publicado después de seis años de estudios, fundamentado en los experimentos medicamentosos que hizo en el hombre sano, es el origen de esta medicina Hahnemanniana. Publicado en 1796, ESTA DEBE SER LA FECHA CONSIDERADA, COMO BIEN LO DICE EL DR. RICHARD HAEHL, DE LA CREACIÓN DE LA NUEVA MEDICINA. 

        En la iniciación de la práctica de su medicina, Hahnemann aplicaba el método antiguo y el moderno, con el fin de estudiarlos comparativamente. 

        "Un enfermo que ningún médico consiguió curar, y que creía ser portador de una tenia, busca a Hahnemann exigiendo que le fueran aplicadas exclusivamente antiguas medicinas. Se emplearon 16 meses sin resultado y el estado del enfermo se tornaba cada vez más grave. Hahnemann le recomendó entonces un medicamento que provocaba los mismos síntomas que aquellos de la enfermedad que sufría: el HELEBORO blanco (VERATRUM ALBUM) y le dio cuatro pequeñas dosis para tomar durante 4 días. El enfermo, escéptico, tomó las cuatro dosis en 2 días, resultando de esto una terrible agravación, enfermedad artificial que rápidamente se extinguió y la cura fue radical. Conviene no olvidar que el enfermo SE CREIA portador de una tenia. Hahnemann, en ocasiones había verificado, en casos análogos, el peligro de las dosis fuertes frecuentes. Por esto fue obligado a prescribir pequeñas dosis, n largos intervalos, gracias a los cuales obtuvo resultados cada vez más satisfactorios." 

 

Hahnemann en Konigslutter y la simplicidad del remedio

        Hahnemann permaneció poco tiempo en Braunschweig, cambiándose, todavía en 1796, para Konigslutter, frontera de Madenburgo. 

        Sus trabajos en 1797 son:

    1. "Caballeriza o medicina veterinaria moderna", de Taplin. Traducción del inglés al alemán, en dos partes. Leipzig. La primera parte, con 387 páginas, fue publicada en 1797, y la segunda, con 304, fue publicada en 1798.

    2. "Nueva Farmacopea", de EDIMBURGO. Traducción del inglés al alemán, en dos partes. Leipzig. G. Fleischer. La primera parte, con 583 páginas, fue publicada en 1797, y la segunda con 628 páginas, fue publicada en 1798.

    3. "Algo acerca de la pulverización del haba de San Ignacio". Trabajo original, publicado en 1797 en la "Revista de Farmacia de Tromnsdorft", volumen V, St.I, páginas 38-40.

    4. "Un caso de colicodinia rápidamente curado". Trabajo original, publicado en 1797 en la "Revista de Medicina de Hufeland" volumen III, St.I, páginas 138-147.

    5. "¿Serán invencibles los obstáculos a la certidumbre y a la simplicidad de la medicina práctica?" Trabajo original, publicado en 1797 en la "Revista de Medicina de Hufeland", volumen IV, páginas 627-762.

        Entre muchos períodos de esta última publicación, dice Hahnemann: "Creo que no sea la limitada extensión de nuestros conocimientos, sino solamente el mal empleo que de ellos hacemos, la causa que impide al médico alcanzar la certidumbre y la simplicidad." 

        ¡Cuanta psicología encierra esta expresión del sabio de Meissen! 

        En el artículo mencionado, Hahnemann estudia con simplicidad y exuberancia, importantes cuestiones: la docilidad de los enfermos, el régimen, el género de vida, la estación, el clima y los medicamentos. 

        El Dr. Richard Haehl, muy acertadamente, considera esta NOCIÓN DE SIMPLICIDAD DEL REMEDIO COMO LA TERCERA ETAPA DEL CAMINO DE HAHNEMANN EN LA NUEVA MEDICINA. 

        Nuevos trabajos de Hahnemann, cuyos estudios, día a día, revelaban la seguridad y la precisión de la directriz que trazara, comprobando la previsión de esta orientación:

    1. "Antídotos de algunas sustancias vegetales heroicas". Trabajo original, publicado en 1798 en la "Revista Médica de Hufeland" , volumen V St. I, páginas 19-52.

    2. "Algunos tipos de fiebres continuas remitentes". Trabajo original, publicado en 1798 en la "Revista Médica de Hufeland", volumen V, St.I, páginas 19-52.

    3. "Algunas enfermedades periódicas de tipo hebdomadario". Trabajo original, publicado en 1798 en la "Revista de Medicina de Hufeland", volumen V, St. I, páginas 45-59.

        Todas estas publicaciones son de profunda y meditada inteligencia. En ellas mucho se aprende y no menos se observa, admirándose, al mismo tiempo, el talento y la simplicidad de Hahnemann. 

 

Epidemia de escarlatina y la Homeopatía

        En el último año de la residencia de Hahnemann en Konigslutter, en 1799, cundió epidémicamente la escarlatina. Encontró Hahnemann en esa epidemia, una oportunidad más para comprobar el valor de sus nuevos conocimientos en el arte de curar. Declaró que la BELLADONA era el medicamento que producía en el individuo sano manifestaciones semejantes a la escarlatina y que, por lo tanto, era igualmente propia para curar a las personas afectadas por la epidemia, declaración ésta hecha después de los sucesivos casos de sura que había obtenido. 

        Escribió Hahnemann un opúsculo ocupándose de la escarlatina y de otros asuntos:

"PEQUEÑO OPÚSCULO DE SECRETOS ÚTILES", tratando de los medios de preservarse de la escarlatina. En el mismo opúsculo, habló de la cuestión de los honorarios debidos a los médicos y de la asistencia médica por medio de una contribución mensual, idea que hasta la época presente no ha sido convenientemente propagada, aunque no sea su utilidad pequeña. 

Hahnemann y su familia físicamente agredidos

        Los adversarios de Hahnemann encontraron en ese opúsculo el pretexto, hacía mucho buscado, para atacarlo. 

        Sus enemigos se encontraban principalmente, entre los farmacéuticos y los médicos mediocres. 

        Los farmacéuticos lo odiaban porque Hahnemann reclamaba para los médicos el derecho de preparar sus medicamentos. Los médicos lo censuraban porque, según el pensamiento de ellos, por el sistema de contribución mensual, Hahnemann enriquecería antes de prestar cualquier asistencia a los contribuyentes, además de que se preconizaba un método misterioso, y finalmente por hacer aparecer la Belladona como su remedio secreto contra la escarlatina. Los ataques de los médicos y farmacéuticos fueron tan violentos y tan hábilmente dirigidos que llegaron a alejarlo de su amigo, el Consejero Becker, de Gotha. 

        En el otoño de este mismo año de 1799, Hahnemann acomodó su equipaje y su familia en un carro grande con el corazón oprimido por los ataques de sus enemigos, abandonando la ciudad de Konigslutter donde la vida clínica, de acuerdo con el nuevo método, se iniciaba con algún brillo. Seguía la carretera de Hamburgo, ciudad que escogiera para su nueva residencia. 

        El carro se puso en camino, cuando, a cierta altura del viaje, fue inopinada y violentamente asaltado. El cochero arrojado fuera de su asiento; Hahnemann maltratado; una de sus hijas resultó con una pierna fracturada. Su equipaje fue inutilizado, mientras se le escarnecía. Este asalto, obra de sus enemigos, tuvo lugar muy cerca de la aldea de Muhlhau, donde fue obligado a permanecer Hahnemann con su familia durante seis semanas, en considerable estado de miseria , por la fractura sufrida por su hija. 

        Retirándose de la aldea de Muhlhau se dirigió Hahnemann para Altona, donde fijó residencia en la casa número 65 de la calle Libertad. Fue hasta 1800 que se cambió para Hamburgo, instalándose en San Jorge, en la calle Albertsweid número 126. 

        Nuevos trabajos de Hahnemann:

    1. "Thesaurus medicaminum". Una nueva colección de prescripciones médicas. Traducción del inglés al alemán, publicado en 1800. Leipzig.G. Fleisher (Jr)., 412 páginas con prefacio del traductor y notas firmadas con la letra "Y".

    2. "Observaciones prácticas sobre la cura de los estrechamientos de la uretra por medio de los cáusticos", de Homo. Traducción del inglés al alemán. Leipzig G. Fleisher (Jr). 147 páginas, con anotaciones. 

        El "Thesaurus medicaminum" fue traducido por solicitud del editor Fleisher. Hahnemann tradujo el libro en buen alemán. Pero adicionó el prefacio original en el cual ridiculizó, satirizo y desmintió las más notables prescripciones de la medicina inglesa, poniendo así fin a nuevos encargos que aquel editor le pudiera dar. 

        Los farmacéuticos le promovieron proceso como infractor de la ley que vedaba a los médicos surtir medicamentos a sus enfermos, aunque fueran gratuitos. Propusieron prepararle sus medicamentos y surtirle sus recetas. Hahnemann rehusó, no iba a entregar a sus enemigos la preparación de sus medicamentos. No podía confiar en ellos. No podía y no debía confiar en sus instrumentos de cura a tales adversarios, interesados, como estaban, en su fracaso. 

        Juraron venganza y varias veces tuvo Hahnemann que mudarse de una para otra ciudad en 24 horas. Todos los medios satisfacían los miserables fines de sus enemigos. Pero el sabio no se desalentaba por los ataques que sufría. Al contrario, nuevas energías nacían con mayor virilidad. 

        Inflexible, decidido, prosiguió en el estudio y en la práctica de la nueva doctrina, aunque muy frecuentemente se viera obligado a cambiarse de una a otra ciudad bajo la exigencia de la tenaz persecución de sus innobles enemigos. 

        Hahnemann contestaba a las acusaciones con su habitual probidad. Pero tuvo la mala suerte de cometer una equivocación, un error de laboratorio. Anunció Hahnemann en 1800, haber descubierto una nueva sal alcalina. Esta sal fue reconocida como el mismo bórax. Pero era evidente su buena fe y los que lo atacaban eran los menos competentes en química, que lejos estaban de tener los conocimientos que él poseía en esta ciencia y, por esa misma razón, lo atacaron con violencia. 

        Hahnemann se acerca nuevamente a su amigo el Consejero Becker, de quien se alejara para no envolverlo en los ataques que venía sufriendo. 

        Estos ataques no impidieron que Hahnemann prosiguiera en sus continuos estudios y trabajos.

    1. "Cura y profilaxis de la escarlatina". Trabajo, original publicado en 1801, Becker, 40 páginas.

    2. "Observaciones fragmentarias sobre los elementos de la medicina de Brown". Trabajo original, publicado en 1801, en la "Revista de Medicina de Hufeland", volumen XII, St.2, páginas 52-76.

    3. "Sobre el valor de las pequeñas dosis de los medicamentos en general, y de la Belladona en particular". Trabajo original, publicado en 1801 en la "Revista de Medicina de Hufeland", volumen XIII, St. 2, páginas 153-159.

    4. "Observaciones sobre los tres métodos corrientes de tratamiento": Trabajo original, publicado en 1801, en la "Revista de Medicina de Hufeland", volumen II, St. 4, páginas 3-64.

    5. "Consideraciones sobre la libertad profesional en el principio del siglo XIX". Trabajo original, publicado en 1801 en el "Boletín del Imperio" no. 32.

        Dice Hahnemann en la "Cura y profilaxis de la escarlatina": 

        Una señora, madre de numerosa familia, adquirió una cobija de lana en casa de una vecina, durante una epidemia de escarlatina, cuya enfermedad atacara a uno de los hijos de esa vecina; cubrióse con el cobertor adquirido sin haberlo sometido a desinfección. Ocho días después contraía esta fiebre eruptiva y en seguida uno de sus hijos enfermaba del mismo mal, cuyos síntomas eran semejantes a los síntomas de la Belladona. Hahnemann les prescribió este medicamento en la dosis de 4/432000 de gramo de extracto de Belladona, dosis que nuestro gran Maestro reconoció todavía como muy fuerte, a pesar de ser nada más cerca de 925 diezmiligramos. Al fin de 36 horas loe enfermos estaban restablecidos. 

        Los otros niños de la misma familia, tomaron Belladona y se libraron del contagio, concluyó entonces Hahnemann: "La sustancia capaz de rápidamente detener la enfermedad que comienza, debe ser el mejor preservativo de esta enfermedad." 

        Presenta Hahnemann, en su "TRATADO PROFILÁCTICO SOBRE LA FIEBRE ESCARLATINA", muchas observaciones comprobadoras de aquel principio. 

        Este tratado y las pequeñas dosis aconsejadas, provocaron nuevos y violentos ataques. 

 

Disminución de las dosis

        Hahnemann, en los primeros tiempos de la aplicación de su medicina, empleaba siempre dosis ponderables, según la posología de la medicina clásica. Entonces los característicos de su doctrina se resumían en los principios que anteriormente citamos, todos se referían a la ANALOGÍA DE LAS MANIFESTACIONES DEL EXPERIMENTO MEDICAMENTOSO CON LAS DEL ENFERMO, pero poco después observó que las DOSIS ENORMES PROVOCABAN AGRAVACIÓN DE LOS SÍNTOMAS MORBOSOS, momentáneamente, es verdad, pero que exigían mayor reserva en la posología. Observando esta circunstancia, inició el, una DISMINUCIÓN SUCESIVA y cada vez mayor en las dosis empleadas por la antigua medicina. Así pues, la propia observación, comprobaba por una infinidad de casos análogos, lo llevó a disminuir paulatinamente las dosis, hasta llegar a lo infinitamente pequeño. Para llegar a ese punto, necesitó Hahnemann mezclar el JUGO ACTIVO DE LAS PLANTAS CON AZUCAR DE LECHE O CON ALCOHOL, según proporciones determinadas, y técnica original. 

        Las dosis infinitesimales constituyeron motivo para ridiculizarlo, a pesar del positivo resultado que presentaban en su clientela. 

        Sus éxitos aumentaban diariamente, hecho que más contribuyó para que los envidiosos, médicos y farmacéuticos, procuraran arrastrarlo al descrédito. 

        Verificó Hahnemann que esas pequeñas cantidades de sustancia, por menor que fueran, adquirirían poder todavía bastante suficiente para producir acción patogenética. Atribuyó este hecho a la manera de prepararlas, en la sucución que introducía, cuyas vibraciones, admitió, desarrollaban en las sustancias poder virtual al cual debían su energía. La explicación era hipotética, pero el poder de las dosis infinitesimales era y es un hecho real. 

        Si el hecho de haber descubierto Hahnemann la nueva medicina le había creado un ambiente de sarcasmo, injurias dirigidas a su persona y depredaciones en sus objetos materiales, la disminución de las dosis lo condujo a una situación que solamente el carácter firme y una inconmovible convicción científica podrían mantenerlo fiel a sus ideas, como el mismo Cristo estuviera clavado en la cruz.

 

Éxitos clínicos con la nueva medicina

        En el verano de 1801, Hahnemann y su familia salieron de Hamburgo y se instalaron en Machern, pueblo situado a cinco millas de Leipzig., en una casa adquirida por el mismo Hahnemann, donde atendía a la grande clientela que le buscaba. Poco tiempo se quedó allí. Se cambió a Erlenburgo, a 24 horas al noroeste de Leipzig, al margen del Mulda. Construyó una casa para u residencia n Erlenburgo donde permaneció unos pocos meses. Luego cambió su residencia para Wittenberg, regresando enseguida a Dessau, tierra natal de su esposa. 

    Nuevas publicaciones de Hahnemann:

    1. "Sobre los efectos del café". Trabajo original, publicado en 1803, Leipzig. Steinacker, 56 páginas.

    2. "Sobre un remedio propuesto para la Hidrofobia". Trabajo original, publicado en 1803, en el número 71 del "Reichsanzeiger".

    En 1804 Hahnemann cambió su residencia para Torgau, publicando al siguiente año:

    1. "Esculapio en la balanza". Trabajo original, publicado en 1805, Leipzig, Steinacker, 70 páginas.

    2. "Fragmenta de viribus medicamentorum positivis sive in sano corpore humano observatis". Trabajo original, publicado en Latín en 1805, Leipzig, J. A. Barthii, dos partes con 269 y 470 páginas respectivamente.

Primera Materia Médica Homeopática

        "Fragmenta de viribus" etc. constituye el primer ensayo de Materia Médica Homeopática. Contiene las patogenesias de los 27 medicamentos siguientes: Acónitum napellus, Acris tinctura (Causticum), Árnica montana, Belladona, Camphora, Cantharis, Capsicum annum, Chamomilla, Cinchona, Cocculus, Copaifera balsamum, Cuprum vitriollatum, Digitalis, Drosera, Hyosiamus, Ignatia, Ipecacuanha, Ledum, Melampodium (Helleborus), Mezereum, Nux vómica, Papaver somníferum (Opium), Pulsatilla, Rheum, Stramonium, Valeriana y Veratrum album. Representa esta obra la primera Materia Médica publicada por Hahnemann, exponiendo la sintomatología de estos medicamentos, obtenida en el hombre sano. Promovía así este trabajo una completa revolución en la medicina y en la fisiología, presentando de manera exacta la apreciación de los medicamentos, definiéndolos en forma rigurosamente precisa, haciéndolos conocer por las manifestaciones fisiológicas que producen en el hombre sano y no por hipotéticas conjeturas de este o de aquel maestro, de mayor o menor fama. 

        Esta primera Materia Médica fue reeditada en una lujosa edición en 1834, por el Dr. Quin, uno de los más notables homeópatas de Londres. 

        Hahnemann, siempre en actividad, publica nuevos trabajos:

    1. "Materia Médica y estudios de plantas indígenas, según su aplicación económica y técnica", de Albrecht V. Hallen. Representa la última obra traducida por Hahnemann y fue editada en Leipzig en 1806.

    2. "Sobre algunos sucedáneos de la China". Trabajo original, publicado en 1806 en la "revista de Medicina de Hufeland", volumen XXIII, St. 4, páginas 27-47.

    3. "La escarlatina y la púrpura miliar son dos enfermedades muy distintas". Trabajo original, publicado en la "Revista de Medicina de Hufeland" volumen XXIV, St.I, páginas 139-146.

    4. "¿Qué es veneno? ¿Que es medicamento?" Trabajo original publicado en 1806 en la "Revista de Medicina de Hufeland" volumen XXIV, St. 3, páginas 40-57.

    5. "Objeciones a un sucedáneo para la China y sobre los sucedáneos en general". Trabajo original, publicado en 1806, en el "Reichsanzeiger", No. 57.

    6. "La Medicina de la Experiencia". Trabajo original, publicado en 1805 en la "Revista de Medicina de Hufeland", volumen XXII, St.3, páginas 5-99.

Síntesis de la Doctrina Hahnemanniana

        "LA MEDICINA DE LA EXPERIENCIA" y "ESCULAPIO SOBRE LA BALANZA" son dos trabajos primorosos. En ambos, su autor reveló, además de una profunda erudición, una enorme capacidad crítica. La "Medicina de la Experiencia" es una verdadera joya de la medicina homeopática. 

        En ella Hahnemann, hace una síntesis excelente de su doctrina. Es en ella que encontramos el génesis de la microbiología. Dice Hahnemann: "Observamos algunas enfermedades, en pequeño número, que provienen siempre de una única y misma causa. Tales son aquellas que dependen de un miasma como la rabia, las enfermedades venéreas, la peste, l fiebre amarilla, la viruela, las vaccinosis, el sarampión, y algunas otras. Ellas tienen la particularidad de permanecer siempre semejantes a sí mismas y depender de un principio contagioso siempre idéntico, la misma marcha con algunas ligeras alteraciones provenientes de circunstancias accesorias, pero que en ninguna cosa alteran su modo". Llevemos este trozo a la época en la que fue publicado, 1805, comparándolo con el actual conocimiento que tenemos de la teoría microbiana. LA comparación nos demostrará que Hahnemann ya había verificado que entre las enfermedades algunas eran contagiosas, POR MEDIO DE UN PRINCIPIO SIEMPRE IDÉNTICO PARA CADA ENFERMEDAD, principio que llamó MIASMA y que la microbiología llama microbio. El principio es el mismo. La diferencia está apenas en el nombre, el hecho, sin embargo, es idéntico. Pero el miasma es mucho más sutil y profundo que el microbio. En esto difieren. En "Esculapio en la Balanza", igualmente publicado en 1805, dice Hahnemann: "Después de haber reconocido la fragilidad y los errores de los maestros y de sus libros, caí en un estado de melancólica indignación que casi me hizo despreciar el estudio de la medicina. Estuve a punto de creer que todo el arte se reducía a nada y no había manera de perfeccionarlo. Entregándome a mis solitarias reflexiones ya me sentía decidido a ponerles término cuando, por fin, tomé un partido decisivo." En "Esculapio en la Balanza" Hahnemann señala el empirismo y los errores de la antigua medicina, la Medicina Clásica. 

        Más trabajos de Hahnemann:

    1. "Indicaciones para el empleo Homeopático de los medicamentos y la práctica ordinaria". Trabajo original, publicado en 1807 en la "revista de Medicina de Hufeland", volumen XXVI, St.2, páginas 5 a 43. Éste artículo fue reproducido en las primeras tres ediciones del Organón.

    2. "La deficiencia actual de los medicamentos extranjeros". Trabajo original, publicado en 1808, en el "Indicador General Alemán", No. 297.

    3. "Algunos sucedáneos de medicamentos extranjeros". Trabajo original, publicado en 1808 en el "Allg. Anzeig. D. Deutshen", No. 263.

    4. "Valor de los sistemas especulativos en medicina". Trabajo original, publicado en 1808 en el "Allg. Anzeig. D. Deutshen", No. 263.

    5. "Carta dirigida a un médico notable sobre la necesidad de una reforma en medicina". Publicado en 1808 en el "Allg. Anzeig. d. Deutshen", No. 343.

    6. "Observaciones sobre la escarlatina". Trabajo original, publicado en 1808 en el "Allg. Anzeig. d. Deutshen", No. 160

    7. "Respuesta a una pregunta sobre la profilaxis de la escarlatina". Trabajo original, pulicado en 1808 en la "Revista de Medicina de Hufeland", volumen XXVII, St. 4, páginas 153-156.

        La "Carta dirigida a un médico notable sobre la necesidad de una reforma en medicina", fue dirigida al Dr. Hufeland su condiscípulo y amigo, el "Nestor de la Medicina Alemana", como era conocido pues así de grande era su capacidad científica. 

        Dice Hahnemann en esa carta: "No puedo resistir, querido amigo, el deseo de exponeros mi entera manera de pensar y mis convicciones de que hace ya mucho pretendía hacer pública declaración." 

        "Hace ya 18 años que me encuentro alejado de la orientación seguida por la medicina. Era un suplicio para mí marchar siempre en la oscuridad, como nuestros libros, cuando tenía que tratar a enfermos, y de prescribir según tal o cual hipótesis sobre las enfermedades, cosas arbitrarias en la materia médica. Mi conciencia repelía tratar casos morbosos ignorados, de mis hermanos dolientes, con esos medicamentos desconocidos, que, en su calidad de sustancias muy activas, pueden, cuando no hayan sido escogidos por medio de una rigurosa selección, lo que el médico difícilmente podrá hacer, mientras no conoce todavía sus efectos propios, fácilmente, hacer pasar de la vida a la muerte, o producir afecciones nuevas y males crónicos, muchas veces mas difíciles de combatir que la misma enfermedad primitiva. Tornarme así en el asesino o verdugo de mis hermanos era para mí una idea tan horrible, y tan deprimente que, en los primeros tiempos de mi casamiento, renuncié a la practica para no exponerme mas a perjudicar a otros y pasé a ocuparme, exclusivamente, de química y trabajos literarios."