Investigaciones sobre Hahnemann y sus Ascendientes
Las recientes investigaciones a través de la vida de Hahnemann y de sus ascendientes, arrojan nueva luz sobre algunos puntos obscuros de la existencia del gran reformador de la Medicina, el creador de la DOCTRINA HOMEOPATICA, y mayor esclarecimiento sobre el origen de la HOMEOPATÍA.
Es al Dr. Richard Haehl de Stuttgard, autor del notable trabajo "Samuel Hahnemann, su vida y su obra", la más completa documentación publicada sobre Hahnemann, a quién debemos los importantes datos biográficos del gran sabio y aclaraciones a pasajes confusos de la existencia del fundador de la MEDICINA HOMEOPATICA, el mayor reformador del ARTE DE CURAR.
La obra del notable Dr. Richard Haehl, cuyo inesperado fallecimiento tuvo lugar el 7 de Febrero de 1932, fue publicada en alemán, lengua materna de su autor en 1922, y traducida al Inglés en 1926, por los Drs. J.H. Clarke y F.J. Wheeler y editada por la London Homeopathic Publishing Company.
Ascendientes de Samuel Hahnemann
El apellido de la familia Hahnemann apareció por primera vez en el registro parroquial del pintoresco pueblo de Lauchstedt, en Prusia, doce kilómetros al sureste de la ciudad de Halle, en las márgenes del Saala, afluente del río Elba. Ese pueblo situado entre las montañas de Thuringia y Saxonia, tenía una población que no excedía de mil habitantes. Sus verdes colinas le daban un aspecto pintoresco y atrayente. Era la residencia de verano preferida por el Duque de Saxe-Merseburgo, cuya presencia en Lauchstedt atraía la afluencia de elegantes campesinos, rivalizándose con otras pequeñas residencias principescas de la antigua Alemania.
Las condiciones de vida eran muy fáciles en el pequeño pueblo de Lauchstedt. Por eso muchas familias fijaban su residencia allí, atraídas por su privilegiada situación y sus encantos naturales.
Por las investigaciones hechas, concluye el Dr. Richard Haehl que dos Hahnemann, probablemente hermanos y casados, llegaron en la misma ocasión a Lauchstedt: Cristiano y Crisóforo, éste era pintor.
Como hijos de Cristiano hay dos registros de bautismo en el libro dela parroquia: Godofredo en 8 de diciembre de 1707, y Adán Federico, en 23 de agosto de 1712.
Como hijos de Crisóforo hay siete registros tres del sexos masculino y cuatro del femenino. Su segundo hijo, el quinto de los siete, Cristiano Godofredo, nació el 24 de julio de 1720, habría de ser, como fue, el padre de Samuel Hahnemann.
Los padrinos de bautismo de esos niños eran personas que pertenecían a la mejor sociedad de Lauchstedt o de los lugares circunvecinos, relacionados con la familia Hahnemann.
El nombre Hahnemann reaparece en el registro de la parroquia por última vez, en 1733, en ocasión del fallecimiento de Dorotea Margarita, la más joven de las hijas del pintor Crisóforo.
Ignóranse los hechos ocurridos durante la infancia de Cristiano Godofredo. Se admite que tal vez haya seguido la profesión de su padre el pintor Crisóforo Hahnemann.
En 1748, quince años después del fallecimiento de Dorotea Margarita, se realizó en la Iglesia de Nuestra Señora de Meissen, el casamiento de Crisóforo, de 37 años de edad, hijo del pintor Crisóforo Hahnemann y hermano mayor de Cristiano Godofredo Hahnemann con Juana Elionora Deeren, hija única del sastre del rey de Saxonia, en Dresde. Diez meses después, sin embargo, falleció la joven esposa de Crisóforo, a consecuencia de un parto gemelar. Uno de los recién nacidos no sobrevivió. El otro, no obstante, vivió hasta el año siguiente.
Crisóforo, hábil pintor, era, como su hermano Cristiano Godofredo, empleado de una fabrica de porcelana en Meissen.
El 2 de noviembre de 1750, se realizó en la Iglesia Evangélica Luterana de Kötschenbroada, parroquia de Meissen, cerca de Dresde, el enlace matrimonial de Juana Cristiana Spiess, de uno de los regimientos del Duque de Saxe-Weimar, con Cristiano Godofredo Hahnemann, pintor en la fabrica de porcelana, en el pueblo de Meissen. Son estos los que después llegaron a ser los padres de Hahnemann.
Respecto de la familia Spiess, no se encontró en los libros de la Iglesia ninguna referencia de ellos, lo que nos hace creer que no fue esta familia natural de Meissen.
Cristiano Godofredo Hahnemann y su esposa Juana Cristiana Hahnemann instalaron su residencia en una casa situada en una esquina de la calle Nueva del mercado con la calle Rastro. Este edificio, actualmente reconstruido, es una casa de tres pisos, sólidamente edificada, espaciosa, alegre, con amplias ventanas por donde penetran abundantemente la luz y el aire, como penetraban en el tiempo de Hahnemann.
En esta habitación, en 1752, nació el primer hijo de la familia Hahnemann, una niña que fue bautizada con el nombre de Carlota.
A 6 de abril de 1753, los futuros padres de Hahnemann adquirieron por 347 taleros, cerca de 1,311 marcos, la casa en que habitaban, donde nacieron todos sus hijos: Carlota, ya mencionada, en 1752; Carlos Gerard en 1754; Cristiano Federico Samuel Hahnemann en 1755; y Samuel Augusto, en 1757.
Una placa de bronce con inscripción relativa al nacimiento del ilustre sabio, fue colocada posteriormente en esta casa donde nació Samuel Hahnemann, hasta que en el nuevo edificio, el Dr. Willmar Schwabe, de Leipzig, hizo colocar el busto del sabio, sobre la puerta principal. En este edificio se encuentra actualmente instalado el Restaurant Hahnemann, homenaje prestado al sabio por un modesto comerciante local.
Del tiempo de Hahnemann, sin embargo, ya nada mas existe, a no ser el recuerdo tradicionalmente guardado por sus habitantes.
Meissen cuna de Hahnemann
Meissen, pequeña ciudad de Saxonia, situada en la confluencia de los ríos Elba y Meissen, adquirió en el siglo XVII, gran celebridad, debido a una sustancia allí descubierta, en esa época de gran utilidad artística e industrial, la porcelana.
La búsqueda de la piedra filosofal y del elíxir de la larga vida de los alquimistas, llevó al Duque Augusto, El Fuerte, Elector de Saxonia, que por algún tiempo tuvo ligada su vida al destino de la bella Aurora de Königsmar, tornándose por tanto padre de Mauricio de Saxonia, a acoger a Federico de Broettger, presentado por unos como sabio y por otros como charlatán, para que le fabricase oro. Los trabajos largamente infructíferos de ese alquimista, fueron al fin recompensados con el descubrimiento de la porcelana.
Hay todavía otros hechos que constituyen orgullo de Meissen: La Escuela Principesca de Santa Afra, creada después de la confiscación de los bienes del claustro de Santa Afra, por Mauricio de Saxonia y, sobre todo, por ser la cuna de Samuel Hahnemann, circunstancia que la hizo muy célebre.
Nacimiento de Hahnemann
En el libro del registro parroquial de Meissen se encuentra el nombre de Cristiano Federico Samuel Hahnemann, nacido la madrugada del 11 de Abril de 1755. Esta fecha, 11 de Abril de 1755, se encuentra también grabada en el monumento a Hahnemann en Washington en los Estados Unidos. El mundo Homeopático, sin embargo, celebra el nacimiento del maestro el 10 de Abril.
Hahnemann nació entre el 10 y el 11 de Abril después de la media noche del 10, según su registro parroquial; pero el mismo Hahnemann celebraba su aniversario el 10 de abril.
En virtud de las investigaciones actuales, ante la prueba de su registro de bautismo en la parroquia de Meissen, ¿no sería conveniente hacer una corrección en la fecha del nacimiento del sabio, celebrando el aniversario del Maestro el 11 de abril y no el 10, como se ha hecho hasta ahora? Ningún inconveniente hay, sin embargo, que continuemos celebrándolo el 10 de abril si el mismo Hahnemann en vida así lo hacía.
Infancia de Samuel Hahnemann
Cristiano Federico Samuel Hahnemann, fue el tercero de los cuatro hijos del pintor Cristiano Federico Godofredo Hahnemann y Juana Cristiana Hahnemann.
Los hechos relativos a los primeros años de la vida de Samuel Hahnemann permanecen todavía en el dominio de las suposiciones. Ninguno de los miembros de su familia escribió cosa alguna que nos pudiera esclarecer el primer período de su infancia. Las deducciones, sin embargo, nos conducen a reconocer que la infancia de Hahnemann fue feliz, rodeado de los cuidados paternos y maternos, en una amplia casa llena de luz y de aire, jugando con sus hermanos lleno de alegría y relativo confort, a pesar de los escasos recursos de sus progenitores.
El niño Samuel Hahnemann gustaba de los paseos por los campos, por las márgenes del río Meissen, y de los juegos al aire libre, desarrollándose en él gran placer por la naturaleza.
Era Cristiano Godofredo, padre de Samuel Hahnemann, un espíritu culto, admirador de J.J. Rosseau. Escribió una pequeña obra sobre pintura de acuarela y no descuidó la educación de sus hijos.
Los padres de Hahnemann, a pesar del trabajo de uno en la fabrica y de las ocupaciones domésticas de la otra en el hogar, fueron los incansables profesores con los cuales Samuel Hahnemann aprendió a leer y escribir. Ellos, escribió el mismo Hahnemann, se esforzaron por elevar el espíritu de su hijo por encima de la vulgaridad.
El hijo, en su autobiografía, presta homenaje al padre que le enseño más por los hechos que por las palabras: "ACTUAR Y SER, SIN APARENTAR". Rígido en sus principios, él amaba a sus hijos con inteligencia, vivía para ellos y si más tarde trató de oponer algunos obstáculos a los estudios de Samuel Hahnemann, lo hizo en contra de su voluntad, apremiado por sus escasos recursos materiales.
Estudioso, poseedor de una inteligencia poco vulgar, a muy temprana edad Samuel Hahnemann, fue matriculado en la escuela pública bajo la dirección del profesor Müller. Rápidamente el pequeño Hahnemann se ganó a sus profesores especialmente al Dr. Müller, director de la escuela, quien presintiendo el valor del pequeño, lo acogió con paternal cariño.
En el transcurso de los primeros años de estudios, Samuel Hahnemann reveló aptitud sorprendente, atributos extraordinarios; una inconcebible capacidad de trabajo, gran necesidad de independencia y admirable vocación para el estudio de los idiomas. A los doce años de edad Samuel Hahnemann era ya alumno adelantado del curso de humanidades, manifestando además sus excelentes cualidades morales e intelectuales.
Cierta ocasión, el joven Samuel Hahnemann, traduciendo una composición latina, hizo reflexiones fuera del texto, mostrando las diferentes reformas que deberían la educación y la instrucción, exponiendo largamente sus propias ideas liberales. Pero el profesor no estuvo de acuerdo con el liberalismo de sus ideas y lo castigó. Sus compañeros de clase, sin embargo, juzgando injusto el castigo impuesto por el profesor, llevaron a Hahnemann a presencia del Prof. Müller, director de la escuela. Delante del director, Hahnemann expuso su caso con tanta lucidez y precisión, resaltando los puntos liberales que habían atraído el odio del profesor, que el director no solamente anuló el castigo sino también reconoció en su discípulo, la honradez de puros y elevados sentimientos, propios de ideas liberales y excelente moral. El Dr. Müller, después de oírle con religiosa atención contesto: " Aún siendo niño sois maestro y maestro sereis. A partir de este momento teneis permiso para frecuentar la clase que deseéis ". Tomando por la mano a su joven discípulo, lo condujo a su biblioteca, colocando todas las obras que ella encerraba a la disposición del alumno que se revelaba al maestro. Le dio toda libertad, tocándole también ser el repetidor, para explicar a sus compañeros los primeros elementos de idiomas muertos: latín griego etc.
Su ardor por el estudio no tuvo límites. Se dedicaba día y noche por completo al estudio, tornándose un espíritu culto a pesar de ser muy niño. A los 14 años de edad ya substituía al profesor de griego en la enseñanza de este idioma.
Cristiano Godofredo Hahnemann, entre tanto, pretendía para su hijo una profesión lucrativa de inmediatos resultados y después del algunos años, pasados en la escuela, obligado por sus condiciones económicas, retiró a Samuel Hahnemann del estudio para encausarlo hacia otras ocupaciones mas de acuerdo con los recursos de la familia.
El Dr. Müller se opuso ala retirada de su discípulo. Pero el joven, obediente de su padre, aunque su vocación fuera exclusivamente para los libros, dejó la escuela pero no abandonó los libros. Para poder estudiar en la noche sin ser visto por su progenitor, modeló con arcilla una lámpara que le permitiera alumbrar su dormitorio sin que su padre advirtiera la ausencia de alguna de las lámparas que alumbraban la casa.
Llegó finalmente el día en que Samuel Hahnemann habría de ser colocado en Leipzig en una casa comercial.
Hahnemann se sentía atraído por los libros. El comercio ningún aliciente le ofrecía. Por él no sentía vocación. Aunque fuera obediente a su padre no pudo Hahnemann permanecer en la profesión que le fuera impuesta. Se sentía atraído por otro ideal, que solamente los libros le podían proporcionar. Regresó secretamente a la casa paterna donde su madre lo ocultó por algunos días, mientras preparaba el espíritu del marido para recibir con calma el inesperado regreso del hijo querido, obligándolo además a aceptar los proyectos del joven Hahnemann.
La vocación de Samuel Hahnemann era imperiosa. Muy temprano reveló el genio que más tarde sería, como fue, uno de los mayores genios de la humanidad. Su madre, espíritu clarividente, presentía el futuro que aguardaba a su hijo y supo obtener de su esposo el consentimiento para que Hahnemann prosiguiera sus estudios. Coincidía esto con el nombramiento del Dr. Müller para la ESCUELA PRINCIPESCA SANTA AFRA, con el título de " Collega tertius". Este bondadoso Dr. Müller, muy interesado en Hahnemann, se apresura a prevenir a Cristiano Godofredo Hahnemann aconsejándole dirigir una solicitud al príncipe Elector, con el fin de que su hijo pudiera ser admitido en la escuela como alumno particular del Dr. Müller. La petición fue atendida y Samuel Hahnemann entró a la Escuela Principesca Santa Afra, aunque ésta era dedicada a niños nobles, como ayudante del Prof. Müller, cuyas funciones siempre desempeño a la satisfacción y agrado del referido profesor.
Hahnemann no contribuía con cosa alguna. Los otros alumnos y el profesor Müller sabían que Cristiano Godofredo, padre de Hahnemann, ningún sacrificio monetario podía hacer para sostener a su hijo en la escuela. Por eso lo ayudaron durante sus últimos años de estudio, como alumno que honraba a la escuela y a sus maestros, aunque sus compañeros en los primeros momentos, no lo hubieran recibido con la simpatía y la atención que posteriormente no le escatimaron. En este particular, mucho influyó la actitud del Dr. Müller, principalmente por las oportunidades que le ofrecían los comentarios que hacía de la Biblia.
Conocido, como era, por el Dr. Müller, tuvo Hahnemann en esa escuela la máxima libertad. El mismo organizaba su plan de trabajo, siguiendo los cursos que creía útiles, autorizado a leer los libros extranjeros y las lecciones que le agradaban. Dispensado además e la obligación de presentar trabajos escritos.
Según dicho del mismo Hahnemann, este régimen de favor nunca despertó la envidia de sus compañeros, ni siquiera de quienes estaban poco ligados a él. Era sencillo u bueno, como siempre lo fue para con todos, jamás rehusando su ayuda; irreprensible en su trabajo; conquistando la confianza y la admiración de sus maestros por u circunspección, su devoción y su entusiasta amor al estudio. Profundamente versado en los idiomas vivos, además de la cultura clásica que poseía, fue un precioso auxiliar de los profesores, a los cuales el procuraba demostrar su gratitud.
Gracias a la capacidad de trabajo de Hahnemann y de sus excepcionales atributos de inteligencia, y de carácter, no sorprende el hecho de que su permanencia en la Escuela Principesca Santa Afra se haya prolongado hasta los 20 años de edad. No encontraba oportunidad para desligarse de la escuela, aunque como externo, residía con su familia, prestándole así alguna ayuda y al mismo tiempo desarrollaba cada vez más sus conocimientos científicos. Fue así como particularmente inició sus estudios de Matemáticas, Botánica, y Física, aunque esta última como mero deporte ya que era ciencia nueva en aquella época.
"Yo, dice el mismo Hahnemann, procuraba similar lo que leía; leía poco pero muy bien; ponía todo en orden en mi espíritu antes de seguir adelante... No olvidaba entre tanto, procurar ejercicio para mi cuerpo, movimiento al aire libre, alegría y fuerza gracias a las cuales fácilmente podía mantener la tensión continua de mi espíritu".
Hahnemann inicia en el estudio de la Medicina
Reconoció Samuel Hahnemann que su vocación era para los estudios de medicina, fijando así el objetivo de su profesión.
Escogida la profesión, se decidió Hahnemann en la primavera de 1775, a los 20 años de edad a abandonar el pueblo de Meissen, la tierra que lo vio nacer, con el fin de iniciar sus estudios de medicina en la Universidad de Leipzig. Pero antes de dejar la escuela obsequió a sus profesores un recuerdo que al mismo tiempo sirviera como prueba de su inteligencia y cultura superiores. Relató para ofrecerles, en latín, según la usanza de aquella época, una tesis sobre "La maravillosa conformación de la mano del hombre", en la cual por primera vez dio a conocer la orientación que daría a su desarrollo científico. Hasta entonces no había revelado el proyecto de consagrarse a la medicina.
A los 20 años de edad, en julio de 1775, sale Hahnemann para Leipzig. Sus recursos estaban limitados a 20 taleros que su padre le entregara con gran sacrificio en el momento de su partida. Lo poco que ganaba el padre de Hahnemann apenas alcanzaba para mantener la familia. El hijo, comprendiendo las dificultades del padre, lo juzga con elevación moral, el mejor de los padres.
En su autobiografía Hahnemann evoca la imagen moral de su padre y pregunta: "¿No seré digno de imitarlo?"
Veinte taleros correspondían a 60 marcos; fue con esa cantidad con la que Hahnemann salió de Meissen para Leipzig. Era realmente muy poco dinero; pero poseía Hahnemann un gran tesoro: su inteligencia, su cultura y su enorme capacidad de trabajo.
"Hahnemann podía decir como el filósofo de Priene, que llevaba consigo todos sus bienes, porque su equipaje y sus recursos eran saber griego, latín, italiano, francés e inglés, además de su idioma paterno. Fue esta la fuente que le proveyó el pan durante dos años."
No poseía Hahnemann los medios para pagar los cursos de la Universidad y no hubiera podido llevar a efecto su deseo, de no haber sido por la benéfica intervención del Consejero Praener, que obtuviera permiso para que Hahnemann fuera gratuitamente matriculado en los cursos de la Universidad de Leipzig. Esto ya era algo, pero no bastaba. Era necesario asegurar su manutención, ganar algún dinero que le garantizara hospedaje y alimentación. Un joven griego, rico de Jassy, fue al encuentro de la necesidad de Hahnemann, a pedirle clases de inglés y de francés, aumentando así los recursos que venía obteniendo con las traducciones que hacía desde que llegar a Leipzig. Fue por este medio que su enorme capacidad de trabajo sumada a su vigorosa instrucción, le proporcionó los recursos suficientes para mantenerse modestamente en Leipzig. Vertía al idioma alemán obras publicadas en francés, inglés e italiano, por las cuales los editores pagaban muy poco, exigiendo así que él trabajara mucho para compensar lo poco que le rendía la traducción. Para esto, de cada dos noches dormía apenas una.
Tradujo en esa época, del inglés al alemán, las siguientes obras publicadas en 1775:
1. "Ensayo sobre la hidrofobia", de Nugent.-Leipzig-. I G Müller 150 páginas
2. "Ensayos y Observaciones Fisiológicas" de John Stedmann.-Leipzig I G Müller, 134 páginas
3. "Ensayo sobre las Aguas Usadas Comúnmente para Baño", de Falconer.- Leipzig.-Hilscher, 2 volúmenes teniendo respectivamente 255 y 439 páginas.
4. "Medicina Práctica Moderna", de Ball.-Leipzig 2 volúmenes, el primero publicado en 1777 y el segundo en 1780 con anotaciones bajo el pseudónimo de Spohr.
Por sus temas escogía él estas obras intencionalmente ya que se referían a su propio objetivo, aquello que deseaba conocer. Las traducciones de las obras, por tanto, le ofrecían dos ventajas: recursos materiales para mantenerse y conocimientos sobre los asuntos que deseaba aprender. En Leipzig, mejor de lo que lo había hecho en Meissen, adoptó un plan de trabajo riguroso e hizo una selección de los cursos que le eran ofrecidos, con el fin de no desperdiciar inútilmente su atención.
Su espíritu culto, rápidamente se dio cuenta de la completa insuficiencia de la enseñanza médica en la Universidad de Leipzig. La enseñanza, hecha sin clínicas, sin hospitales, privada de todo medio de experimentación, reposaba sobre opiniones retrógradas y teorías arcaicas. Grande fue por tanto la decepción de Hahnemann en relación a la enseñanza en la Universidad de Leipzig. Prosiguió por eso, con mayor intensidad su trabajo; procurando obtener por si mismo aquello que la Universidad no le podía proporcionar. No podía, entre tanto, entregarse imprudentemente a los azares de la suerte, promoviendo un nuevo dislocamiento, cuando sus recursos eran extremadamente limitados.
Después de dos años, sin embargo, en 1777, decidió abandonar Leipzig y transladarse a Viena. Pero un incidente retardó un poco su partida. Este incidente Hahnemann no lo quiso explicar ni lo reveló en su autobiografía. Dice apenas: "El remordimiento merece perdón y yo guardo en secreto el nombre y las circunstancias"
Hahnemann lo ocultó en su autobiografía, pero la habilidad de los historiadores consiguió descubrirlo.
Había conservado para momentos de mayor necesidad los 20 taleros recibidos de su progenitor, al salir de Meissen.
Decidido a salir para Viena contaba con ese dinero, peor recibe con sorpresa la confesión del joven griego, su discípulo de francés e inglés, de que había sacado los 20 taleros del cajón y los había perdido en el juego. Implora el perdón de Hahnemann y éste le contesta: "Ya no hablemos más de este asunto".
Hahnemann en Viena
En 1777 llega Hahnemann a Viena, capital de Austria. El más notable médico en esa época en Viena, el Dr. Quarin, médico de la Emperatriz María Teresa, dirigía en Leopoldstadt el Hospital de los Hermanos de la Misericordia. Algunos años más tarde el Emperador José II, de quién el Dr. Quarin fue también médico de cabecera, hizo construir a solicitud suya y de acuerdo con proyecto delineado, por el sabio médico, el mas bello hospital general de toda Europa.
La reputación y el nombre que el Dr. Quarin conquistara en el mundo científico atraían a Viena a numerosos estudiantes de toda Europa y Hahnemann, deseando como tantos otros formarse en su escuela, se dirigió a Viena.
El viaje era hecho en parte en diligencia y en parte en barco por el Danubio.
El trayecto de Leipzig a Viena por el Danubio, exigía entonces considerable tiempo, grande fatiga y mucho dinero. Las dos primeras circunstancias no preocupaban al estudiante. Pero la tercera era muy difícil para quien poseía apenas 68 "guldens" y 12 "kreuzers".
¿Cómo haría entonces el viaje? ¿Emplearíase como marino en algún navío? Supo realizar lo imposible empleándose como intérprete en una de las compañías de transporte. Fue así como se encontró un día en la capital de Austria, desconocido de todos, sin apoyo, con sus recursos probablemente disminuidos, aguardando el empleo incierto.
Poco después de su llegada se presentó en le Hospital de los Hermanos de la Misericordia, provisto de una carta de recomendación de uno de sus profesores de la Universidad de Leipzig, haciéndose recibir por el Dr. Quarin, director del Hospital.
Rápidamente Hahnemann conquistó la amistad y la confianza del Dr. Quarin al punto de obtener permiso para acompañarlo en las visitas a su clientela privada. Esta distinción, dispensada a Hahnemann por su maestro Dr. Quarin, mucho influyó en el futuro del joven estudiante. Y Hahnemann, posteriormente, no se cansó de afirmar y escribir: "Debo mi diploma de médico al Dr. Quarin", queriendo así patentizar su gratitud al notable médico que le enseñó clínica, sin remuneración alguna, puesto de Hahnemann no disponía de recursos para recompensar al profesor que tan desinteresadamente no solamente le suministrara los conocimientos médicos, sino que también lo había rodeado de cariño y cuidados propios de un buen amigo.
El Dr. Quarin reconoció en su discípulo una superior inteligencia. Sabiendo que los 68 "guldens", con los cuales hiciera el viaje, ya se habían agotado, procuró socorrerlo con dignidad para ambos.
Samuel de Bruckenthal, nombrado gobernador de Transilvania se encontraba de paso en Viena, a donde fuera a recibir instrucciones relativas a su nuevo cargo.
El Dr. Quarin obtuvo del nuevo gobernador el nombramiento de Samuel Hahnemann para desempeñar las funciones de su médico privado y bibliotecario.
Bruckenthal era uno de los hombres más ricos del país y poseía una notable colección de medallas, colección ésta que más tarde ofreciera al emperador de Austria.
Hahnemann se dirigió de Viena a Hermannstadt, largo y penoso viaje para tomar posesión de su cargo. Asistió en Hermannstadt, el 3 de Octubre de 1777, a la entrada triunfal del nuevo gobernador.
Bruckenthal, que era una de las altas dignidades de la masonería, hizo que Hahnemann fuese recibido como masón en la Logia de San Andrés.
Los 21 meses que Hahnemann pasó en Hermannstadt los empleó en la clasificación de medallas de Bruckenthal, en la formación de un sistema de fichas para la magnífica biblioteca del gobernador y en el ejercicio de la clínica, entre la población. Fueron 21 meses de estudio con los recursos de la excelente biblioteca del gobernador.
Doctorado de Hahnemann
Aunque la vida en Hermannstadt le ofreciera mucho interés, cercado por la consideración que le dispensaba el gobernador, Hahnemann sentía necesidad de abandonar Austria y regresar a Alemania para doctorarse en medicina y regularizar así su situación de médico.
Abandonó Hermannstadt dirigiéndose a Erlangen, Alemania, a principios de 1779, en cuya Universidad pretendía presentar tesis para doctorarse.
Entró en relaciones con los profesores, entre los cuales mucho distinguió al Consejero Schreber y lo puso al tanto de sus trabajos sobre las plantas.
Entrégose Hahnemann a la preparación de su tesis: "Concepctus adfectuum spasmodicorum oetiologicus et therapeuticus" (Consideraciones sobre las causas y tratamientos de las afecciones espasmódicas). Mientras esperaba la realización de esta prueba, daba clases de griego, latín, inglés, hebreo, italiano, sirio, árabe, español, y alemán, idiomas en los cuales era profundamente versado, y todavía un pequeño conocimiento de caldeo aunque contaba apenas 24 años de edad. Hahnemann, como ya hemos dicho, poseía una facilidad y una vocación sorprendente para el estudio de los idiomas.
Tal era el hombre que sus contemporáneos llamaron: "Alemán ignorante y fanático".
El 10 de Agosto de 1781, Hahnemann defendió su tesis de doctorado en la Universidad de Erlangen, recibiendo el grado de doctor.
Hahnemann reanuda su actividad clínica
Después de su doctorado se instaló en Hettstedt, en Mansfeldschen, ciudad de tres a cuatro mil habitantes, centro de minas de cobre, a 35 kilómetros de Halle y a nueve de Mansfeld.
Samuel Hahnemann, el joven doctor que acababa de presentar su tesis inaugural en la Universidad de Erlangen, era un apasionado por los estudios de Física, Química, Historia Natural, especialmente por la Mineralogía. Se dedicó con extraordinario amor a las investigaciones químicas y mineralógicas.
Debido a su capacidad y competencia en la Química y Mineralogía, se relacionó con gran número de estudiantes de esas ciencias en todos los países, inclusive el Brasil.
José Bonifacio de Andrade e Silva, el patriarca de la Independencia del Brasil, era el mayor de los mineralogistas de su época; esto lo aproximó al genial Hahnemann, buscando, probablemente esclarecimientos y pesquisas químicas de algunos de los minerales brasileños.
Redactó Hahnemann en esta época, en Hettstedt, muchos escritos sobre estudios diversos de medicina, posteriormente publicados en revistas médicas, según mostraremos adelante.
En la primavera de 1781, Hahnemann abandonó Hettstedt para fijar su residencia en Dessau, a 50 kilómetros de aquel pueblo, cuidad atravesada por el Mulda, antes de desembocar en el Elba residencia del Duque D´Anhalt-Dessau.
En Hettstedt adquirió profundos conocimientos en la práctica de la mineralización, conocimientos que fueron utilizados en la Química. Escribiendo a este respecto dice Hahnemann: " Encontré la viga maestra de la bóveda de mi espíritu."
Hahnemann en esta ciudad de Dessau, encontró nuevas relaciones de personas cultas y se halló en las proximidades de las regiones mineras del Harz oriental que le permitieron completar sus conocimientos en las ciencias y en las industria de las minas.
Fue bien recibido en Dessau, especialmente en la "Farmacia del Maure", así llamada por una magnífica estatua de negro, protegida por una sombrilla, que se elevaba a la puerta de la entrada. El farmacéutico Haesseler pone a su laboratorio a la disposición de Hahnemann. Pudo así el sabio proseguir en sus experimentos.
Haesseler había sucedido al farmacéutico Kuchler, cuya viuda desposara.
De su primer casamiento la señora Haesseler tenía una hija, Juana Leopoldina Enriqueta Kuchler, nacida el 1º. de enero de 1764. Diez y siete años, en plena juventud, hermosos ojos, muy activa y bien educada, estaba preparada para dirigir un hogar.
Hahnemann con sus 26 años, Enriqueta Kuchler con sus 17, se amaron. Pero el joven médico reconocía que sus recursos eran insuficientes para el establecimiento de un hogar, especialmente donde el número de médicos le impedía que rápidamente hiciera una buena clientela.
Abandonó por esta razón Dessau, fijando residencia en Gommern a 40 kilómetros de esta ciudad, buscando los recursos que le aseguraran la posibilidad de formar un hogar. Gommern, una pequeña ciudad de 1,300 habitantes, era el centro comercial de varios pueblos con un total de 5,100 habitantes.
Hahnemann reconoció que en esta aldea no existía ni había existido médico por lo menos en los últimos 39 años. Cuarenta años atrás existió una farmacia en ese lugar, lo que hace suponer que en esa época en Gommern debe de haber habido un médico.
La población enteramente indiferente a la presencia de un médico, no le dispensó la consideración debida.
Descubrió Hahnemann que los habitantes de Gommern, en su mayoría agricultores, no le ofrecían una clientela fija, capaz de asegurar su subsistencia, como probablemente había sucedido con sus predecesores. Entregóse por esto, cada vez más al estudio de la química.
Después de año y medio de su soledad en Gommern, regresó a Dessau por su novia, Juana Leopoldina Enriqueta Kuchler, y el casamiento se celebró el 17 de noviembre de 1782, teniendo la novia 18 años y el 7. Regresó a Gommern donde instaló su hogar.
En ese año de 1782, publicó Hahnemann "Los primeros ensayos médicos", consignados en "Medicinischi Beobashtungen", de Krebs, Quedlinmburgo. En esos escritos hay un artículo sobre el cáncer que despertó la atención del mundo médico hacia su autor.
Los continuados estudios de química llevaron a Hahnemann a conocer obras francesas de Demachy, miembro de las ACADEMIAS DE MEDICINA DE PARIS Y DE BERLIN.
Demachy había sido comisionado por la ACADEMIA DE MEDICINA DE PARIS para escribir una obra sobre química industrial. Demachy estudió "EL ARTE DE FABRICAR LOS PRODUCTOS QUÍMICOS".
La necesidad de esta obra era imperiosa. Los fabricantes de entonces, los holandeses sobre todo, guardaban en absoluto secreto las operaciones químicas de sus fabricaciones. El trabajo de Demachy venía a destruir tal monopolio y demostraba, además de eso, la posibilidad de la aplicación de la química en la industria.
Hahnemann, además de traducir del francés al alemán esta obra de Demachy, la adicionó considerablemente con sus propias notas, y observaciones recogidas en el laboratorio, que constituyeron elementos de mayor importancia para la obra: "EL ARTE DE FABRICAR LOS PRODUCTOS QUÍMICOS2 de Demachy, en 1784, Leipzig-Crusius, dos volúmenes con 302 y 396 páginas respectivamente. Esta obra fue reeditada en 1801.
Fue Gommern donde Hahnemann escribió su primer libro original, bajo el título de "Guía para el tratamiento de las viejas llagas y úlceras" publicado en 1784, en Leipzig-Crusius, 192 páginas. Éste libro fue reeditado por el "British Journal of Homeopathy".
Dicha obra representa según declaró el mismo Hahnemann, el resultado de su experiencia clínica recogida en Transilvania, que le afirmaba en la idea de que los pacientes podían haberse curado con o sin su ayuda. Por primera vez Hahnemann ataca a las concepciones médicas, sin respecto alguno a la ciencia de la época, sin la menor consideración para sus colegas, manifestándose, por su modo de atacar, como el futuro polemista que llegó a ser. Condenó la orientación corriente de cauterización de las heridas, censuró a los médicos que se nivelaban a los peluqueros, a los pastores, y a los verdugos cuando éstos practicaban más por ignorancia que por convicción.
En ésta obra Hahnemann y en muchos otros artículos publicados en Leipzig, a pesar de sus opiniones originales y nuevas, todavía admitía algunas ideas de la ESCUELA CLÁSICA, especialmente en el caso de enfermedades de las señoras. En la menopausia por ejemplo, no condenaba la sangría, medio auxiliar que más tarde combatió con ardor y violencia. Manifestábase igualmente contrario al uso del alcohol, café, emplastos de plomo y al uso interno del sublimado corrosivo.
Recomendaba el aseo, ejercicios al aire libre, baños fríos y calientes y todo lo que legítimamente pudiera contribuir para el bienestar y alegría del enfermo.
Sus publicaciones, a pesar de la sinceridad a veces ruda, fueron recibidas con simpatía y consideración.
Fue todavía en Gommern donde Hahnemann vio nacer a su primogénita, en 1783, quien recibió el nombre de Enriqueta.
Hahnemann director de Salubridad Pública de Dresde
Después de 2 años 9 meses de su estancia en Gommern, Hahnemann abandonó este lugar y reanudó sus constantes peregrinaciones.
Se dirigió a Dresde, donde permaneció 4 años, período consagrado a la clínica, a sus escritos y a sus estudios.
Fue en Dresde donde Hahnemann estableció relaciones con Lavoisier cuando este sabio estuvo de paso por la capital de Saxonia. Fue igualmente en esta ciudad donde conquistó la amistad del Dr. Wagner, director de Salubridad Pública, llegando a substituirlo durante una enfermedad de este titular. Pudo así Hahnemann conocer los deberes del médico legista y visitar todos los hospitales de la ciudad, donde se le presentaron numerosos casos para interesantes observaciones.
La distinción que recibió del Dr. Wagner, designándolo para substituirle durante su enfermedad, despertó la envidia de sus colegas de Dresde, donde tantos médicos notables habían sido menguados en su importancia por la elección que hizo de Hahnemann. Surgieron las críticas y calumnias de los envidiosos. ¿Y que decían ellos? DECÍAN QUE HAHNEMANN NO CONOCÍA LA QUÍMICA. Frágil cuanto injusta fue la envidiosa crítica de los médicos de Dresde, despechados por la merecida elección de que fuera objeto.
Hahnemann, estudioso y particularmente dedicado a la química, ciencia en que era profundo y notable émulo de los mejores químicos de la época, escritor de tantas obras sobre química. ¡No sabía química!... Cómo es astuta y fértil la imaginación de los envidiosos.
Médico notable, como era Hahnemann, distinguido por otro notable y principal médico de Dresde, el Dr. Wagner, con larga práctica de clínicas privadas y hospitales, dedicado a los estudios e investigaciones científicas, especialmente en los dominios de la QUÍMICA y MINERALOGÍA, ignoraba química... según el decir de los despechados de Dresde. Sus buenas relaciones en Dresde, principalmente con los eruditos bibliotecarios Dassdorf y consejero Adelund, eminentes políglotas, mucho lo ayudaron en la distinción que recibiera del Dr. Wagner.
Hahnemann en su actividad literario - científica
Hahnemann, siempre entregado al estudio y a los trabajos literarios, era incansable. Tradujo del francés al alemán: "El arte del destilador licorista" de Demachy, Leipzig, 2 volúmenes, con 332 y 284 páginas respectivamente.
De los 30 a los 35 años de edad, esto es de 1785 a 1790, Hahnemann escribió trabajos originales y tradujo obras extranjeras que reunidas representan en total mas o menos 3,500 páginas:
1. "Envenenamiento por el arsénico, su tratamiento e investigaciones jurídicas", obraoriginal, Leipzig-Crusius,276 páginas, 1786.
2. "El arte del vinagrero" de Demachy, 1787, Leipzig-Crusius, 176 páginas con anotaciones y un apéndice.
3. "Prejuicios en contra del carbón de piedra. Manera de mejorar este combustible" Trabajo original con grabados. Dresde. Walter.
4. "Dificultad que se encuentra en la preparación del álcali mineral por la potasa y sal marina, medios de vencerla" Trabajo original publicado en 1787, en los "Anales de la Química" de Crell, II St. páginas 387/398.
5. "Pureza y falsificación de los medicamentos" Trabajo original en colaboración de V. Van de Sande, farmacéutico de Brucelas, en 1787. Dresde, Walther, 350 páginas.
6. "Novedad acerca de la bilis y los cálculos biliares". Trabajo original publicado en 1788, en los "Anales de la Química" de Crell, II St. 12, páginas 296/299.
7. "Medio poderoso para detener la putrefacción". Trabajo original publicado en 1788 en los "Anales de la Química" de Crell, II St. 12 , páginas 485/486. Fue traducido al francés por Crust.
8. "Instrucciones a los cirujanos sobre las enfermedades venéreas" Trabajo original, publicado en 1788,
Leipzig-Cresius, 292 páginas, fue traducido para el inglés.
9. "Influencia de diversos gases sobre la fermentación del vino". Trabajo original, publicado en 1788 en los "Anales de la Química" de Crell, I, 12, páginas141/142
10. "Medios de reconocer el hierro y el plomo en el vino". Trabajo original publicado en 1788 en los "Anales de la Química" de Crell, I, St. 4, páginas 291/306.
11. "Carta dirigida a Crell sobre la Barita" Trabajo original, publicado en 1789, en los "Anales de Química", de Crell, II, St. 8 páginas, 143/144.
12. "Fracasos de algunos pretendidos descubrimientos modernos". Trabajo original, publicado en 1789 en los "Anales de la Química", de Crell, I, St. 3, páginas 202/207.
13. "Descubrimiento de un nuevo principio constituyente de la plombagina". Trabajo original, publicado en 1789 en los "Anales de la Química" de Crell, II, St. 10. páginas 291/298.
14. "Investigaciones sobre el principio astringente de los vegetales", Trabajo original, publicado en 1789 en los "Anales de la Química" de Crell, IV, St.4, páginas 419/420.
15. "Historia de Abelardo y Eloísa" de J. Barrington, traducción del inglés, publicada en 1789. Leipzig. 17 páginas.
Química Legal
De entre estos varios trabajos de Hahnemann se destaca el "Envenenamiento por arsénico". Notable estudio en el cual el sabio presenta los medios propios para constatar el envenenamiento por el arsénico, promoviendo de esta manera gran desarrollo en la química legal y determinando con esto la interdicción de la libre venta de arsénico, hasta entonces fácilmente adquirido en el comercio con el nombre de "polvo contra la fiebre". Redactó a propósito de los envenenamientos una serie de prescripciones universalmente respetadas hasta nuestros días. Para realizar esto, experimentó muchos medicamentos en perros, documentando el resultado de sus observaciones con 861 experimentos, exactamente repetidos en gran numero de autores.
Nacimiento de los hijos de Hahnemann
En 1786 nació su hijo Federico, segundo de los once hijos que tuvo la pareja Hahnemann: primero Enriqueta en 1783, segundo Federico, en 1786; tercero Guillermina, en 1788; cuarto Amelia, en 1789; quinto Carolina, en 1792; sexto Ernesto, en 1794; séptimo y octavo, dos niñas gemelas, en 1795, una de las cuales no sobrevivió y la otra fue bautizada con el nombre de Federica; noveno Eleonora, en 1803; décimo Carlota, en 1805; decimoprimero Luisa, en 1806. Después del nacimiento de Guillermina, en 1788, Hahnemann cambió su residencia a un suburbio de Dresde, denominado Lochwitz.
Hahnemann en San Miguel
Atraído por la irradiación intelectual de Leipzig, la CIUDAD LIBRE, "FUENTE DE CONOCIMIENTOS", se transladó con su familia en 1789 para San Miguel, instalándose en Stotteritz, suburbio al suroeste de Leipzig.
Hahnemann atendía a su clientela y todo el tiempo que le sobraba lo aplicaba al estudio y a los trabajos literarios, como podremos comprobar por las publicaciones siguientes, fruto de su capacidad:
1. "Investigación sobre la naturaleza, causa y tratamiento de la consunción pulmonar" de Ryan. Traducción del inglés al alemán, publicada en 1790. Leipzig-Weygand, 164 páginas.
2. "Arte de fabricar el vino", de Fabbioni. Traducción del italiano al alemán, publicada en 1790. Leipzig con 278 páginas y adiciones.
3. "Anales de la agricultura", de Arturo Young. Traducción del inglés al alemán, publicada en 1790. Leipzig-Crusius, dos volúmenes, teniendo respectivamente 290 y 313 páginas.
4. "Materia Médica" de William Cullen, traducción del inglés al alemán, publicada en 1790. Leipzig-Crusius, 2 volúmenes, teniendo respectivamente 478 y 672 páginas, con anotaciones. Fue la obra que dio origen a la Homeopatía.
5. "Pequeños artículos sobre varios asuntos". Trabajos originales, publicados en 1790 en los "Anales de la Química" de Crell, I, St.3, páginas 256-257.
6. "Manera exacta de preparar Mercurio Soluble". Trabajo original, publicado en 1790 en los "Anales de la Química" de Crell, II, St. I, páginas 22-28.
7. "Remedio para prevenir la salivación y los efectos destructores del mercurio". Trabajo original, publicado en 1790, en la "Biblioteca Médica", de J. Fr. Blumenback, volumen II, páginas 543-548
¿Podría ser ignorante en Química, quien ofreció a sus contemporáneos semejantes frutos de sus vigilias y lucubraciones a través de una ciencia todavía en formación? La envidia es vil, niega la virtud ajena, menoscaba de saber y no se rinde a la verdad por más diáfana que sea. A la inferioridad de sus sentimientos sacrifica su misma dignidad, fue lo que pasó con los médicos de Dresde, que sacrificando su misma dignidad, negaron conocimientos de Química a Hahnemann.
El nombre de Hahnemann fue rodeado de consideraciones, despertando la consideración de las sociedades científicas que lo recibieron como a uno de sus miembros, entre las cuales se contaban: la Academia Principesca de Mayense, y la Sociedad Económica de Leipzig, según el mismo refirió en su autobiografía.
Los especiales trabajos de Hahnemann, reveladores de la erudición del joven sabio, le conquistaron gran notoriedad. El poseer conocimientos los mas variados en el mundo científico y el renombre que se conquistó le proporcionaron una enorme clientela.
Hahnemann abandona la profesión médica; presentimiento de una Ley Terapéutica
En 1787, en Dresde, había Hahnemann alcanzado una relativa prosperidad. Las obras publicadas y su numerosa clientela le aseguraban recursos suficientes para una vida feliz.
Pero por haber llevado tan lejos su mirada investigadora, constató la imprecisión de los medios de la medicina de su tiempo, y desde entonces ya no quiso ejercer un arte donde todo era empírico.
Hahnemann solo entendía la grandeza humana por la inteligencia y por las virtudes morales, hombre lleno de abnegación, grande y puro de carácter, prefirió despreciar todos los honores y todas las ganancias materiales a ejercer un arte falso.
Tal como lo pensó, así lo hizo. Cierto día, a la hora habitual de sus consultas, participó a su clientela que había decidido abandonar la práctica profesional de la medicina.
Ruegos y súplicas innumerables no lo pudieron hacer variar la decisión tomada.
¿Porqué Hahnemann tomaría semejante resolución? En la práctica clínica de la escuela tradicional venía Hahnemann observando la ausencia de base científica en el tratamiento, prescrito sin una ley orientadora, sin previsión, sin un carácter, en fin, que le evitara constantes vacilaciones. Una medicina que hacía sufrir a los enfermos, verdadero martiriologo, donde los violentos cáusticos, las puntas de fuego y otras muchas atrocidades eran comunes en la práctica de la escuela clásica.
Todo esto, acumulado en el cerebro genial, tenía como tuvo, que desbordarse. La gota que hizo desbordar fue la enfermedad de un amigo suyo.
"Hahnemann era el médico de cabecera de uno de sus mejores amigos, cuyo estado le inspiraba sombrío pronóstico. En una de sus últimas visitas al enfermo, en un último esfuerzo, le prescribió uno o más medicamentos de su confianza, de los llamados heroicos por la escuela clásica. A pesar de toso esto, la mañana siguiente su amigo fallecía"
Hahnemann no resistió el golpe y con el cadáver de su amigo fue sepultada la duda que aún tenía sobre el valor de la terapéutica alopática.
Enfermedades graves atacaron a sus hijos queridos y Hahnemann implora, en la agonía de su alma fervorosamente deísta, al "Dios todo bondad y sabiduría" que debe haber creado "un medio seguro para curar las enfermedades".
Dice entonces el gran Samuel Hahnemann: "¿Dónde pues encontrar recursos seguros?" A mi derredor sólo encuentro tinieblas, desierto. Ningún consuelo para mi corazón oprimido".
"Ocho años de práctica ejercida con escrupuloso cuidado, me hicieron conocer la ausencia del valor de los métodos curativos ordinarios. No sé, en virtud de mi triste experiencia, lo que se debe esperar de los preceptos de los grandes maestros".
"Tal vez, sea propio de la medicina , como diversos autores ya lo han dicho, no conseguir alcanzar un cierto grado de seguridad".
"¡Blasfemia! ¡Idea vergonzosa! ¿La infinita sabiduría del Espíritu que anima el Universo no habría podido producir medios de combatir los sufrimientos causados por las enfermedades que El mismo consintió que afligiesen a los hombres?"
"La soberana paternal bondad de Aquel cuyo nombre jamás hombre alguno pudo designar dignamente, que proveyó con largueza a las necesidades de los animales invisibles, esparciendo en profusión la vida y el bienestar de toda creación, ¿sería capaz de un acto tiránico, no permitiendo que el hombre, su semejante, con el soplo divino, pudiese encontrar, en la inmensidad de las cosas creadas, medios propios para librar a sus hermanos de sufrimientos muchas veces peores que la misma muerte? El, el Padre de todo lo que existe, ¿asistiría impasible al martirio a que las enfermedades condenan a las más queridas de sus criaturas, sin permitir al genio del hombre, a quién facilitó el poder de percibir y crear, encontrar una manera fácil y segura de curar las enfermedades interrogando a los medicamentos para saber en qué caso cada uno de ellos puede ser útil, con el fin de proporcionar un recurso real y preciso?"
"Renunciaré a todos los sistemas del mundo antes de permitir tal blasfemia. ¡No!, Hay un Dios Bueno, que es bondad y la sabiduría misma. Debe haber, pues, un medio creado por Él de atacar las enfermedades bajo su verdadero pinto de vista y de curarlas con seguridad. Un medio que no esté oculto en las abstracciones sin fin, en las hipótesis, cuyas bases estén construidas por la imaginación."
"¿Por qué ese medio no ha sido encontrado en los veinte o veinticinco siglos pasados cuando ya existían hombres que se decían médicos?"
"Es porque está muy próximo y es muy fácil. Para llegar allá no se necesitan brillantes sofismas ni seductoras hipótesis."
"Por tanto, como debe haber un medio seguro y cierto de curar, tal como hay un Dios, el mas sabio y el mejor de los seres. Abandonaré el campo ingrato de las explicaciones ontológicas. No oiré más las opiniones arbitrarias aunque hayan sido reducidas a sistemas. ¡No me inclinaré delante de la autoridad de nombres célebres! Buscaré dónde se puede encontrar ese medio que nadie soñó, porque es muy sencillo; porque no aparece envuelto en coronas para los maestros en el arte de construir hipótesis y abstracciones escolásticas." (Trozos sacados de la carta que en 1808 Hahnemann dirigió al Dr. Hufeland, su antiguo condiscípulo y gran amigo.)
Desde 1789, por lo tanto, Hahnemann, como hizo newton en la investigación de sus leyes astronómicas, siempre pensaba en la ley o leyes de curación que era preciso descubrir.
Abandona la profesión médica de donde sacaba lo suficiente para proporcionar confort a la esposa y a los cuatro hijos que en esa época poseía: Enriqueta, Federico, Guillermina y Amelia.
Prefirió al ejercicio de una profesión que mucho le prometía, otra que le rendía muy poco, insuficiente para mantener a su familia, pero le ofrecía el consuelo moral de no mentir a sus propia conciencia.
Fue un héroe y tuvo a su lado, al contrario de lo que hasta hace poco se admitía, la resignación de la esposa, la enérgica cuanto infatigable Juana Leopoldina Enriqueta Hahnemann.
Por mucho tiempo se mantuvo y se propaló el concepto de que Hahnemann no encontrara en la esposa la compañera que su carácter exigía.
Se ha dicho que Enriqueta Kuchler no ocultaba al sabio las quejas y las censuras por la situación de franca miseria en que se encontraba, después de una confortable y holgada vida. Es posible que así fuera , en los momentos en que los hijos le pedían pan y ella no podía satisfacerlos, pero Enriqueta presintió la celebridad del esposo y soportó resignada la miseria en que por muchos años viviera, aunque a veces censurara al sabio. Faltóle algo de intuición, pero no dejó de contribuir a la gran victoria del esposo, padre de sus once hijos.
Los historiadores han sido un poco injustos con Enriqueta Kuchler; no fue la esposa ideal para semejante lucha, pero no dejó de contribuir para la gloria inmortal de su genial marido.